Ganaderos piden respeto a la ley de la libre competencia de precios Destacado

El Dr. Riera sostuvo que Paraguay es un país netamente agrícola-ganadera y, por lo tanto, el gobierno debería de tener especial consideración hacia este sector del campo. También debería de tener celo en la aplicación que protege la competencia, "nosotros desde la ARP defendemos la libre competencia, así como las reglas del mercado, pero exigimos que el precio sea el resultado del libre del juego de la oferta y la demanda", apuntó.

 Explicó que cuando el mercado es imperfecto, entonces las cuestiones se complican. "Nosotros notamos en estos momentos en Paraguay los problemas, dada la ausencia de mercados disponibles y las dificultades que soportamos a nivel mundial o global", señaló y respondió a las siguientes preguntas:

PERIODISTA.- ¿Cuál es el panorama de la producción ganadera?

MANUEL RIERA.- La industrialización de la carne que producimos, de 145 mil o más ganaderos, está concentrada en 7 empresas, de los cuales uno de ellos tiene una posición dominante faenando más del 40%. Hay indicios de que los precios no son el resultado de la libre oferta y la demanda, sino de las asimetrías comerciales y del mercado imperfecto.

Cuando el mercado internacional pagaba $ 4.3 y más por cada kilo de ganado, recibíamos $ 3.2, $ 2.8 por el kilo de ganado entregado a la industria. Pasó el tiempo y el precio fue cayéndose; hoy en día estamos recibiendo $ 2/kilo al gancho; sin embargo, la cotización internacional sigue en $ 4.3/kilo.

Los frigoríficos siguen recibiendo el mismo precio por el mismo producto que le entregamos, que ellos procesan para los mismos mercados de siempre, pero los ganaderos cada vez reciben menos. Haciendo un análisis de los márgenes brutos, no entrando en el margen neto, vemos que hay una caída en los precios de un 30% por kilo de carne al gancho.

Sin embargo, para los frigoríficos el precio se mantuvo o incluso subió. Esto indica que algo no está funcionando, no estamos en contra que la gente gane dinero, pero nosotros también queremos hacerlo. Tampoco estamos en contra que la gente haga el margen que crea conveniente, pero debe hacerlo dentro de las reglas del mercado.

P.- ¿Cuál sería la solución a esta problemática

M.R.- La ARP, hace más de un año, pidió a la Comisión Nacional de Competencia (CONACOM) que estudie el mercado de la carne y que indique si está funcionando correctamente, y que, en caso contrario, corrija las distorsiones que existen. No es correcto que el Estado mire para otro lado cuando ve que los indicios manifiestan que algo no funciona.

Notamos que este margen enorme entre el precio internacional y el que recibimos nosotros indica que algo está mal y tiene que ser detectado, y una vez encontrado el inconveniente hay que buscar la solución. Pero lo que no podemos hacer es seguir "jugando al gato y al ratón" en donde nadie ve nada. El Estado no cumple su papel de garantizar las leyes de la defensa de la competencia, nosotros simplemente no estamos fundiendo y los frigoríficos siguen haciendo lo que quieren.

P. - ¿Existe una disputa entre los ganaderos y la industria cárnica?

M.R- No es una pelea contra la industria cárnica, porque formamos parte de la cadena de valor de la carne, es una discusión por la defensa de las leyes de la competencia. Esta película ya la vimos en el problema del algodón, cuando Paraguay era la estrella de la exportación de una fibra que tenía un prestigio mundial ampliamente reconocido, los intermediarios o los acopiadores de este producto se dedicaron a enriquecerse a costa del productor, terminaron fundiendo el negocio y el rubro hasta hoy no se recupera.

Las desmotadoras de algodón terminaron yéndose del país, vendiéndose como hierros viejos o llevados para ser reensamblados en otras naciones donde funcionaban la producción. A esto hay que agregar el agravante de la crisis que estamos pasando, el ministro de Hacienda, Benigno López, informó que hoy en día estamos con un nivel de endeudamiento del 23% del Producto Interno Bruto (PIB), que además está cayendo a consecuencia de todos los problemas de la pandemia del COVID-19 a nivel mundial y en el país.

López habló inclusive que podríamos llegar al 30% del PIB. La pregunta que nosotros nos hacemos es, en un país donde la mayor generación de divisas y de recursos es la energía eléctrica y después el campo, llámese granos y carne, ¿quién va a pagará la deuda? Si las empresas del campo no generan rentas, no hay impuestos; si no hay impuesto, no existe la manera de pagar las deudas.

Si las empresas están quebradas o gravemente afectadas por la crisis, el Estado tampoco puede aumentar el impuesto. Entonces, ¿cómo se va a pagar las deudas si no defendemos al sector productivo y a las empresas?

P.- ¿Cómo se encuentra el mercado de la carne?

M.R.- Algunos hablan nominalmente de 40 y otros de 70 mercados, habilitados, pero realmente utilizamos muy pocos: Chile, Rusia, Israel, Taiwán, Vietnam, Brasil y algo de la Unión Europea. Pero el 70% de la producción va a Chile y Rusia.

El problema es el tipo de animal que compra cada uno, hay mercado que exigen cortes Premium como lomo, lomitos, pecetos. Mientras hay otros que llevan carne congelada para procesos industriales.

Los cortes Premium son de los animales jóvenes, como los machos que se engordan en alrededor de los 2 años. La carne industrial se produce con vacas que, terminado su ciclo productivo, son faenadas, es carne buena y rica, son animales muy lindos, pero no son animales jóvenes.

P.- ¿Se pueden dar cifras de la producción de ganado en nuestro país?

M.R.- El 50% de la producción de la ganadería es hembra y el restante es macho. Normalmente, las hembras son consumidas por el mercado de volumen, aquellos que exigen cantidad de kilos y generalmente congelados, siempre sin hueso.

El problema del hueso tiene que ver con el impacto en el costo del flete. La carne industrial es adquirida por Rusia, pero actualmente está soportando problemas con el petróleo y financieros, la desvaluación del rubro y con su plan de autoabastecimiento de carne. Fue bajando su demanda de este producto.

P.- ¿Cuál es el volumen de compra de los mercados?

M.R.- Hace 9 años Rusia compraba 560.000 toneladas de carne ahora solo 230.000 toneladas y sigue bajando. China Continental es otro país que compra en volumen, hace nueve años consumía 19.000 toneladas de carne, hoy lleva 1.700.000 toneladas, y se habla que, como consecuencia de la crisis porcina o de la epidemia porcina, estaría comprando 2.800.000 toneladas de carne vacuna. Paga además una diferencia de casi 1.000 dólares por el mismo producto, por lo que Rusia paga 1.000 dólares menos.

Entonces surge la gran pregunta ¿Por qué estamos fuera de China?, si compra el producto que nosotros queremos vender. Si el problema de Paraguay es financiar la pandemia que estamos afrontando tenemos que negociar con este país. Recordemos que el gobierno tomó 1.600 millones dólares para solucionar la crisis pandémica y el ministro de Haciendo colocó bonos por otros 1.000 millones de dólares. En total son 2.600 millones de dólares.

P.- ¿Qué beneficios recibiría nuestro país negociando con China Continental?

M.R.- Los que hacen los números dicen que, si nosotros les exportamos a China, vamos a generar, entre carne y granos (maíz, soja, arroz y sésamo), más de 1.000 millones de dólares, y cuando en el 2022 Itaipú cancele su deuda va a dejar al Paraguay en energía o en dinero otros 1.000 millones de dólares.

Estamos hablando de 2.000 millones de dólares y acabamos de tomar en préstamos 2.600 millones de dólares. Entonces lo que el gobierno debería hacer es dejar que se realice la exportación de productos agropecuarios al país asiático y así lograr traer los 1.000 millones de dólares que van a tener varios efectos saludables; en primer lugar, no nos endeudamos, en segundo lugar, son divisas genuinas, y, en tercer lugar, son divisas que entran al sector privado.

Luego el sector privado multiplica esas divisas, porque ese dinero va a transportistas, repuestos, combustibles, comedores, ventas de ropas y otros, es decir, todo lo que este ámbito consume. Esto mueve la economía, porque el consumo genera cadena de pagos.

Mientras los 1.000 millones de dólares de Itaipú que van a entrar, serán para el Estado y, eventualmente, serán destinados a obras públicas y gastos rígidos, no beneficia directamente al pueblo. Si queremos bienestar para nuestra gente, seguir pagando impuesto, pagar las deudas y si pretendemos no aumentar el endeudamiento, que ya está muy elevado. Además, para mantener el equilibrio fiscal, que teníamos y que ahora se fue al 3% del Producto Interno Bruto (PB), solamente tienen que dejarnos vender a China.

P.- ¿Qué postura debería tomar el gobierno?

M.R.- Puede ser que hayas razones que para no podamos vender a China, pero entonces el gobierno tiene la obligación de explicarnos. Durante más de 30 años venimos haciendo bien las cosas, invertimos en el campo, desarrollamos pastura, mejoramos alambrados y compramos genética. Producimos una carne reconocida en el mundo por su calidad. La pregunta es: ¿por qué somos víctimas de nuestro propio éxito?, alguien tiene que dar la explicación porque el rechazo de este mercado. Y si la razón que nos dan es suficiente y convincente, entonces diremos tiene razón el gobierno y seguiremos remando sin China.

Sin embargo, si no existen razones que expliquen esto justificadamente no nos pueden exigir, después del esfuerzo que hicimos, que sigamos soportando estos precios que estamos teniendo. Tengo entendido que existen 16 millones de kilómetros cuadrados en el Paraguay que son destinados a la agricultura y a la ganadería, con toda la inversión que eso representa para 150 mil ganaderos y no sé cuánta cantidad de productores agrícolas, frente a los costos de inversiones en los frigoríficos.

Creo que existen 14 frigoríficos en el país. Asumamos que cada uno tenga un costo de USD 20 millones, estamos hablando de ± 350 millones de dólares. La pregunta es ¿Cuántas inversiones hay en 16 millones de kilómetros cuadrados?

P.- ¿Cómo puede considerarse este "romance" con Taiwán?

M.R.- Se habla de que Taiwán dona a nuestro país 150 millones de dólares anualmente, eso implica que el Paraguay siendo un país soberano, que hizo bien los deberes y genera riquezas, es un mendigo de este país, está recibiendo una limosna. Estamos como parados en el semáforo de Taiwán, cuando que tenemos condiciones de producirle al país más de 1.000 millones de más. 

Entre granos y carne el Paraguay recibe alrededor de 4.000 millones de dólares, pero negociando con China continental recibiría 5.000 millones de dólares, contra 150 mil dólares de Taiwán. Además, con dignidad y con nuestro propio trabajo y no porque estamos parados en el semáforo de la historia de Taiwán.

A mí me dicen que hay que negociar mejor con Taiwán, pero no a costa de chantajes. Por eso yo digo que no quiero negociar con este país si el precio es sin quedarme sin los demás; tampoco quiero negociar a con China Continental al precio de quedarme sin Taiwán. Lo que quiero es tener los dos mercados.

P.- ¿Cuáles son los desafíos?

M.R.- Si nosotros llegamos a tener los mejores mercados, como EE.UU., Japón, China Continental, Corea del Sur, entre otros, te puedo asegurar que este problema de concentración y posición dominante de algunos frigoríficos se va a diluir sencillamente porque, si a otras industrias se les dice que Paraguay tiene esta calidad de carne y todos estos mercados, y lo que produzca va a vender, la inversión va a venir. Mientras eso no ocurra nadie va a venir a pelear en un mercado que es minúsculo.

Necesitamos del mercado de China Continental, porque actualmente el 70% de la comercialización de la carne se realiza en este país, Japón y EE.UU. Este último país, cuando compre carne de nuestro país, va a llevar 20.000 toneladas, va a llevar para industrializar y convertirla en hamburguesas, pero a China podemos venderle 150 mil a 200 mil toneladas.

P.- ¿Quién pone precio a la carne?

M.R.- El ganadero no pone el precio de la carne, en los extremos de la cadena de este producto, al principio está el ganadero y al final el consumidor. Los dos extremos de la cadena siempre son tomadores de precios, ni el consumidor ni el productor ponen el precio. Nosotros recibimos el precio que el mercado nos paga.

Desde que el Paraguay empezó a exportar carne, sabiendo que el 70% de la producción es exportable y no pueden ser consumida, los precios internacionales beneficiaron al consumidor local porque se produce un tipo de carne mejor del que comíamos, en especial el puchero y el asado; cuando más joven, más genética y calidad animal hay, más rico es el asado, la rabadilla y el puchero.

La gente cree que nosotros vendemos carne, pero lo que hacemos es comercializar años de trabajo y de esfuerzo. 

P.- ¿Quiénes serían el responsable de la problemática del precio de la carne?

M.R.- Los productores no debemos estar buscando responsables, para determinar quién es culpable de este problema, sino buscar soluciones. Sabemos que debemos conquistar y tener disponibilidad de mercados, porque cuando mayor cantidad de puntos de ventas abiertos tengamos, mayor demanda va a existir, y cuando ocurra eso la presión de la demanda hace que la oferta reciba un mejor precio. Sin embargo, cuando la oferta supera a la demanda se produce lo que está aconteciendo ahora.

Lo que hace falta es trabajar en un mismo sentido y saber cuál es la herramienta que necesitamos. Por un lado, requerimos la participación de la Cancillería y una política pública, porque el gobierno y, en particular el presidente de la República, es responsable de las relaciones exteriores, y el mandatario es quién debe decirnos a donde vamos, qué queremos, para qué queremos.

En segundo lugar, el Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (SENACSA) está haciendo su trabajo con todos los productores y la Asociación Rural del Paraguay, requisito básico para la conquista de los mercados que es la salud animal.

En tercer lugar, hay que promocionar la carne, nadie compra este producto porque dicen que la carne paraguaya es rica, hay que instalarla como marca país. Eso supone crear algunas instituciones, como ser el Instituto Paraguayo de la Carne, dedicado a este menester, es decir, a promocionar este producto. Todos los países que triunfaron en ese sentido cuentan con un instituto de la carne.

Así también hay que discutir la trazabilidad, cuál es el tipo que queremos y hasta dónde queremos llegar con ella. Hay otra herramienta, la tipificación y la clasificación de cortes, tiene que haber una forma de decir esta carne yo certifico que tiene tantos años, es de tal lugar, tiene tal cobertura de grasa y recibió tal alimentación y medicación.

P.- ¿Cuál es el camino a seguir?

M. R. - Hay demasiadas cosas que discutir para conseguir los resultados que buscamos y nos estamos peleando por un tema que, en mi opinión, no es materia de discusión de la ARP y la Cámara Paraguaya de la Carne. El precio es un tema que debemos discutir con el frigorífico cuando se entregan los animales, pero el precio es un síntoma de cómo anda el mercado y eso si es un problema de la ARP. 

No tenemos que discutir el precio, sino el problema que lo causa y encontrar la solución, esta última se encuentra de diferentes maneras, hay que buscarla y no pelear con la gente. Definitivamente necesitamos trabajar todos juntos en construir confianza y en la conquista de más y mejores mercados, así como en la construcción de las herramientas que lo permitirán.

Fuente: Poder Agropecuario.

 

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