El especialista peruano David Humberto Mendoza Ramírez, exdirector general de Acuicultura y de Pesca Artesanal del Ministerio de la Producción del Perú y asesor de la Dirección Ejecutiva de INFOPESCA, compartió su experiencia y reflexiones sobre el crecimiento del sector acuícola en su país, destacando su potencial, desafíos y estrategias de desarrollo sostenible.
Durante el programa Poder Agropecuario 360, transmitido por Unión R800 AM y Unión TV, de lunes a viernes, de 05:00 a 06:00, y bajo la conducción de Edith Orzusa y, en el segmento de Poder Acuícola con la Dra. Susana Barúa, Mendoza, quien también fue director General de Pesca Artesanal de Perú, y jefe de Articulación del Programa Nacional A Comer Pescado, dijo que: «El Perú es un país megadiverso, con condiciones naturales excepcionales para la acuicultura», señaló.
A pesar de ser una potencia pesquera a nivel mundial, explicó que la acuicultura —actividad relativamente nueva en comparación con la pesca industrial— aún enfrenta limitaciones debido a la competencia por recursos, infraestructura y atención institucional.
Actualmente, existen más de 13.000 unidades de producción acuícola en Perú, de las cuales alrededor del 98 % corresponde a pequeños productores. Las principales especies cultivadas incluyen la concha de abanico, el langostino, la trucha, la tilapia y diversas especies amazónicas. La producción nacional supera las 12.000 toneladas anuales, y las exportaciones del sector ya rondan los 340 millones de dólares.

Para impulsar la actividad, el país ha implementado diversos mecanismos de apoyo, entre ellos, los servicios de extensión acuícola, que buscan fortalecer capacidades técnicas de los productores bajo el enfoque de “aprender haciendo”. Esta estrategia incluye asistencia en técnicas de cultivo, manejo de cosechas, acceso a financiamiento y fortalecimiento de canales de comercialización.
Uno de los pilares clave para el desarrollo de la acuicultura es el fomento del consumo interno. En ese sentido, Mendoza destacó el programa nacional “A Comer Pescado”, iniciativa del Ministerio de la Producción que combina educación alimentaria, promoción comercial y estrategias gastronómicas. “Nos enfocamos en enseñar desde la infancia los beneficios del pescado para la salud, la nutrición y el desarrollo cognitivo. También trabajamos con madres de familia, cocineros y productores, promoviendo formas prácticas y sabrosas de preparación con insumos locales”, comentó.
En cuanto a especies específicas, resaltó el caso de la anchoveta, un recurso de alto valor nutricional que enfrenta barreras culturales debido a su sabor intenso. “Aunque su destino principal ha sido la producción de harina y aceite, hemos promovido su consumo directo a través de conservas y platos tradicionales, especialmente en programas sociales y de alimentación escolar”, explicó.

Mendoza también se refirió al rol de la gastronomía peruana como herramienta de transformación. “Se busca reemplazar carnes rojas o pollo por pescado en platos tradicionales, gracias al talento de chefs y cocineros locales que adaptan recetas con ingredientes accesibles”.
Sobre las políticas públicas, remarcó que la continuidad institucional es esencial. “Las rotaciones frecuentes en cargos de dirección y cambios políticos afectan la sostenibilidad de los programas. Hemos avanzado en estrategias de extensión, certificación de prácticas sostenibles y compras públicas, pero aún es necesario fortalecer la articulación interinstitucional y la voluntad política para consolidar resultados”.
Finalmente, Mendoza subrayó que el desarrollo de la acuicultura no solo tiene impactos económicos y alimentarios, sino también sociales y territoriales: “Involucra a comunidades enteras, promueve empleo digno, genera ingresos y mejora la salud de la población. Es una actividad estratégica que debemos seguir fortaleciendo con enfoque integral e inclusivo”.








