IMG-20260112-WA0040(1)

Volendam Ltda. realizará el Día de Campo de Soja en el distrito de Choré

La Cooperativa de Producción, Consumo y Servicios Volendam Ltda. invita a productores, técnicos y actores del sector agropecuario al Día de Campo de Soja, que se llevará a cabo el miércoles 14 de enero de 2026, a partir de las 07:30 horas, en la parcela del Sr. Manfred Martens, ubicada en el distrito de Choré.

El evento contará con la presentación de 23 variedades de soja, ofreciendo un espacio de intercambio técnico, observación a campo y análisis de desempeño productivo, orientado a fortalecer la toma de decisiones en la actual campaña agrícola.

La jornada es organizada por Volendam Ltda. y cuenta con el auspicio de ECOP y Agrofertil, además del acompañamiento de reconocidas empresas del sector, entre ellas Bayer, La Casa del Agricultor, Agrotec, Glymax, ALAG, Somax, Dekalpar, GPSA, Pires y Planagro.

Como parte del programa, al mediodía se compartirá un almuerzo, promoviendo un espacio de camaradería y vinculación entre los participantes.

El Día de Campo de Soja se posiciona como una instancia clave para la actualización tecnológica, el fortalecimiento del trabajo cooperativo y el impulso de una producción agrícola eficiente y sostenible en la región.

unnamed

UE: de la narrativa ambiental al proteccionismo comercial, según Alfredo Molinas

El ingeniero agrónomo Alfredo S. Molinas M., ex ministro de Ambiente y ex ministro de Agricultura y Ganadería de Paraguay, sostuvo que la Unión Europea (UE) utilizó durante años el discurso ambiental como una excusa para encubrir una política de proteccionismo comercial frente a los países del MERCOSUR, una estrategia que —afirma— hoy queda al descubierto con la aplicación de nuevas salvaguardas agrícolas.

Molinas, actualmente asesor agroambiental y asesor de la Presidencia de la Universidad San Carlos (USC), recordó que Paraguay produce alimentos para cerca de 80 millones de personas, con apenas el 0,1 % de las emisiones mundiales de CO₂, según datos del RCC, lo que contradice la narrativa que presenta a la región como una amenaza ambiental.

Durante más de una década, el debate en torno al acuerdo UE–MERCOSUR estuvo marcado por cuestionamientos europeos vinculados a la sostenibilidad, la protección del ambiente y los estándares verdes. En ese marco, la expansión productiva del bloque sudamericano fue señalada como un riesgo para el clima, la biodiversidad y los compromisos ambientales europeos.

Sin embargo, Molinas afirmó que los acontecimientos recientes revelan la verdadera preocupación de la UE. “El problema nunca fue ambiental, sino comercial”, señaló, al referirse a las salvaguardas adoptadas recientemente por el bloque europeo, las cuales ya no se fundamentan en deforestación, emisiones, pérdida de biodiversidad ni incumplimientos ambientales.

Según explicó, estas medidas se activan exclusivamente por criterios comerciales clásicos, como el aumento de importaciones, el impacto en los precios y el daño económico a los productores europeos. Para el ex ministro, este giro representa un sinceramiento político: cuando la presión comercial superó la utilidad del discurso ambiental, la UE optó por mecanismos explícitos de protección económica.

Otro punto destacado es el carácter unilateral de estas decisiones. Las salvaguardas no forman parte del texto negociado con el MERCOSUR ni implican una renegociación del acuerdo. Se trata, afirmó Molinas, de regulaciones internas adoptadas para contener tensiones políticas dentro de la propia Unión Europea. “Si el problema hubiera sido realmente ambiental, se habrían planteado reglas conjuntas, mecanismos de verificación compartidos o compromisos bilaterales adicionales, lo cual no ocurrió”, subrayó.

En ese contexto, el ex ministro sostuvo que el trasfondo real del conflicto es la vulnerabilidad política del agro europeo, un sector altamente subsidiado, fragmentado y con fuerte capacidad de presión sobre los gobiernos nacionales. A su criterio, el acuerdo con el MERCOSUR expone una contradicción estructural de la UE: promover el libre comercio hacia el exterior mientras protege sectores sensibles en su mercado interno.

Molinas advirtió que este escenario deja lecciones clave para los países del MERCOSUR y, en particular, para Paraguay. Entre ellas, señaló que la sostenibilidad puede ser instrumentalizada políticamente, que las reglas comerciales pueden reinterpretarse de forma unilateral y que la previsibilidad sigue siendo frágil.

Asimismo, indicó que este antecedente se vincula con otras iniciativas europeas, como el Reglamento 1115 y futuras condicionalidades “verdes”, donde el límite entre regulación ambiental legítima y proteccionismo encubierto continúa siendo difuso.

Ante este panorama, propuso que Paraguay adopte una estrategia más realista basada en la diversificación de mercados, la preparación para cumplir normativas sin sobredimensionar costos y el fortalecimiento de la coordinación institucional entre organismos como el MADES, MAG, INFONA y SENACSA, junto con los gremios productivos.

Finalmente, Molinas concluyó que las salvaguardas recientes confirman que el problema nunca fue la sostenibilidad del MERCOSUR, sino la protección del agro europeo. “La diferencia es que ahora ya no se intenta disimularlo, y eso permite discutir el tema con mayor honestidad”, afirmó.

Ing. Héctor Cristaldo

Cristaldo advierte: «implementar el tratado será decisivo»

La Unión de Gremios de la Producción (UGP), a través de su presidente, el Ing. Agr. Héctor Cristaldo, destacó hoy la relevancia histórica de la firma del Acuerdo Mercosur-Unión Europea, que se concretará por primera vez después de 25 años de negociaciones.

La firma del acuerdo está prevista para el sábado 17 de enero, en Asunción, Paraguay, con la presencia de los ministros de Relaciones Exteriores de los Estados Partes del MERCOSUR y el representante de la Comisión Europea.

“El acuerdo ya se había cerrado en su segunda versión en diciembre de 2024, y se trabajó cuidadosamente tema por tema entre Mercosur y la Unión Europea. Paraguay mantuvo una posición firme, logrando importantes avances para nuestro país”, afirmó Cristaldo.

Uno de los logros más destacados, según el presidente de la UGP, fue evitar que la Resolución 1115 de la Unión Europea se incorporara al acuerdo. “De haber ingresado, el acuerdo habría estado por encima de nuestras leyes, obligando a todo Paraguay a cumplir exigencias externas. Ahora, su aplicación será voluntaria para quienes deseen exportar a Europa”, explicó.

A pesar de las expectativas que genera el acuerdo, Cristaldo advirtió sobre posibles desafíos operativos, principalmente por la implementación de salvaguardas unilaterales que podrían afectar los aranceles y cupos establecidos. “El acuerdo establece aranceles preferenciales y cupos, pero la salvaguardia podría limitar el crecimiento de nuestras exportaciones si se superan ciertos porcentajes anuales”, señaló.

El ingeniero también destacó la resistencia de los productores europeos, explicando que el fuerte sistema de subsidios en la Unión Europea—que asciende a 386 mil millones de euros, con un adicional de 45 mil millones para asegurar el respaldo de algunos países—complica la competencia. “Ellos están acostumbrados a producir con subsidios, mientras nosotros no”, indicó.

 

Cristaldo aseguró que la firma del acuerdo es un hito geopolítico y comercial tanto para Europa como para Mercosur, pero enfatizó que la verdadera prueba será la implementación efectiva y la negociación interna del bloque sobre la distribución de cupos y aranceles cero. “El acuerdo está cerrado y se firmará, pero su éxito dependerá de cómo se maneje su implementación y las salvaguardas”, concluyó.

 

unnamed (3)

El sector productivo paraguayo se posiciona como parte de la solución frente al cambio climático

El sector productivo de Paraguay —agrícola, pecuario y forestal— se consolida como un actor clave en la lucha contra el cambio climático global, destacándose más como parte de la solución que como parte del problema, según un análisis presentado por el ingeniero agrónomo Alfredo S. Molinas M., ex ministro de Ambiente y ex ministro de Agricultura y Ganadería del Paraguay.

En su reflexión sobre los compromisos y alcances del país en el marco de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, Molinas subraya que los sistemas productivos nacionales se caracterizan por sus bajas emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI), resultado de inversiones sostenidas por parte de los productores en tecnologías innovadoras y en la adopción de buenas prácticas agrícolas y agronómicas.

Estas innovaciones, explica, han permitido un uso más racional y eficiente de los recursos naturales —suelo, agua, bosques y biodiversidad— y han fortalecido la capacidad de adaptación del sector productivo al cambio climático, siendo la mitigación un efecto colateral positivo derivado de dichos procesos de adaptación.

Molinas advierte que cualquier intento de incluir medidas de mitigación atribuibles al sector agropecuario y forestal paraguayo dentro del Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero (INGEI) o de las Contribuciones Nacionales Determinadas (NDC) debe ser cuidadosamente revisado y, en su forma actual, rechazado por el sector productivo. Sostiene que el objetivo central de la producción nacional es garantizar la seguridad alimentaria y la adaptación a los impactos climáticos, sin comprometer el desarrollo económico sostenible.

Asimismo, recuerda que el Acuerdo de París reconoce que cada país debe definir sus NDC de acuerdo con sus capacidades y circunstancias nacionales, y que no existen sanciones legales para los Estados que no cumplan plenamente con dichas contribuciones. En ese contexto, alerta sobre el riesgo de que los productores sean responsabilizados en el futuro por metas climáticas definidas sin su participación activa.

El análisis también pone énfasis en que Paraguay contribuye con menos del 0,1 % de las emisiones globales de GEI, mientras que la mayor responsabilidad histórica recae en los países desarrollados. No obstante, señala que diversas agencias de cooperación internacional continúan presionando a países en desarrollo para que adopten medidas adicionales de reducción de emisiones, muchas veces sin comprender la realidad económica, social y productiva local.

Según Molinas, prácticas productivas sostenibles que el sector paraguayo aplica desde hace más de tres décadas son actualmente reetiquetadas de forma incorrecta como “medidas de mitigación”, cuando en realidad forman parte natural de procesos de adaptación y eficiencia productiva.

Finalmente, el especialista recuerda que la propia Convención Marco de Cambio Climático establece que las prioridades ambientales deben reflejar el contexto de desarrollo de cada país y advierte que normas inapropiadas pueden generar costos económicos y sociales injustificados, especialmente en países en desarrollo y con condiciones estructurales más frágiles, como Paraguay.

Autor:
Ing. Agr. (M.Sc.) Alfredo S. Molinas M.
Asesor Agroambiental.
Ex ministro de Ambiente y ex ministro de Agricultura y Ganadería del Paraguay.
Asesor de la Presidencia de la Universidad San Carlos (USC) y asesor agroambiental especializado de la Unión de Gremios de la Producción (UGP).