El sector ganadero paraguayo encara este año un conjunto de desafíos estructurales que pueden marcar el rumbo de la producción bovina en un contexto de alta demanda internacional, mercados exigentes y un stock de animales que ha registrado contracciones en los últimos años.
Aunque Paraguay posee condiciones naturales y productivas favorables —incluyendo extensas áreas de pasturas, infraestructura en expansión y un clima que facilita la cría de ganado— la recuperación y crecimiento del hato nacional se ubica, para los especialistas, entre las principales prioridades del sector. Autoridades y gremios coinciden en que es necesario revertir la tendencia a la baja del inventario bovino, con metas que apuntan a alcanzar hasta 16 millones de cabezas de ganado a mediano plazo.
Uno de los factores que preocupa es la falta de previsibilidad en los precios y la presión sobre la rentabilidad del productor, lo que desalienta la retención de vientres y la inversión en reposición de hembras, indicó Marcos Pereira, dirigente del sector. Según Pereira, la volatilidad de las cotizaciones complica realizar proyecciones y planificar a largo plazo, una condición que el sector intenta superar mediante diálogo con el Gobierno y mecanismos financieros adecuados.
Además de la necesidad de ampliar el hato ganadero, otro eje central del debate es el rendimiento forrajero. La disponibilidad de pasturas y forrajes de calidad es clave para elevar índices productivos, como tasa de preñez, destete y ganancia de peso. Especialistas coinciden en que mejorar la oferta forrajera —ya sea mediante tecnologías de manejo, establecimiento de pasturas de mayor valor nutritivo o prácticas de intensificación sostenible— será un factor determinante para que Paraguay capte mejor la demanda global.
Un tercer desafío señalado por actores del sector es la trazabilidad y calidad sanitaria de los animales, aspectos que influyen directamente en la competitividad del producto nacional en mercados exigentes. Los compradores internacionales demandan cada vez más sistemas que permitan seguir el ciclo de vida de cada animal y certificar prácticas sostenibles y transparentes.
Representantes de la industria y del Gobierno enfatizan que una estrategia coordinada entre el sector público y privado es fundamental para sostener el crecimiento y consolidar a Paraguay como un actor clave en el comercio mundial de carne vacuna. La combinación de financiamiento accesible, políticas estables y herramientas tecnológicas para elevar la productividad y trazabilidad forman parte de la hoja de ruta que se busca implementar para 2026.


