Mientras los precios de la carne vacuna continúan elevados en el mercado interno, el sector frigorífico sostiene que no es responsable directo de las subas que afectan al consumidor y rechaza acusaciones de manipulación o fijación de valores.
Desde la industria exportadora afirman que el negocio está regido por las condiciones del mercado y la dinámica de la oferta y la demanda, por lo que niegan que exista una intervención deliberada en la formación de precios a nivel local.
El encarecimiento del producto, sin embargo, mantiene la preocupación de autoridades y distintos actores de la cadena cárnica, en un contexto donde el costo final al consumidor muestra incrementos sostenidos y genera cuestionamientos sobre la distribución de márgenes entre producción, industria y comercialización.
Investigaciones abiertas por la Comisión Nacional de la Competencia buscan determinar si existen distorsiones en el mercado o posibles acuerdos que incidan en los valores de venta, ante denuncias de diferencias significativas entre lo que recibe el productor y lo que paga el consumidor en góndola.
El impacto de la suba no solo se siente en los hogares, sino también en sectores vinculados a la gastronomía y la venta de alimentos, que reportan una reducción de márgenes o ajustes de precios para sostener la actividad frente al aumento del principal insumo.
En este escenario, el debate sobre las causas del encarecimiento de la carne continúa abierto, con posiciones contrapuestas entre la industria, los productores, el ámbito político y los consumidores, mientras el producto mantiene valores históricamente altos en el país.


