Las autoridades sanitarias de Sudáfrica mantienen activas estrictas medidas de contención tras la persistencia de brotes de fiebre aftosa, considerada una de las enfermedades animales más contagiosas y de mayor impacto para la producción ganadera y el comercio internacional de carnes.
El país africano concentra actualmente el principal foco activo de la enfermedad en la región, con casos detectados en varias provincias, lo que obligó a reforzar restricciones al movimiento de animales, controles en establecimientos pecuarios y campañas de vacunación para frenar la propagación del virus.
La fiebre aftosa afecta principalmente a bovinos, porcinos, ovinos y caprinos, y puede transmitirse rápidamente mediante el contacto entre animales infectados, vehículos, equipos contaminados e incluso por personas que hayan estado en zonas afectadas.
Ante la situación, países vecinos incrementaron la vigilancia epidemiológica en fronteras y sistemas productivos, buscando evitar la expansión regional del virus. El brote también genera preocupación en los mercados internacionales, debido a que la presencia de la enfermedad puede derivar en limitaciones comerciales para la exportación de productos pecuarios.
Especialistas sanitarios coinciden en que la vacunación, el control del tránsito animal y la detección temprana continúan siendo las principales herramientas para contener la enfermedad y recuperar el estatus sanitario.


