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Ganadería regenerativa: una hoja de ruta para transformar sistemas productivos en Paraguay

En un contexto donde amplias regiones ganaderas del Paraguay aún presentan una marcada brecha entre su potencial productivo y los resultados reales, especialistas del sector destacan que la degradación progresiva de las pasturas continúa siendo uno de los principales factores que limitan la eficiencia y la rentabilidad.

Sistemas con baja carga animal, índices reproductivos reducidos y manejo inadecuado comparten, en muchos casos, un mismo problema estructural: la pérdida de calidad del suelo y de la oferta forrajera. Sin embargo, este escenario no es definitivo. La adopción de prácticas de ganadería regenerativa se posiciona como una alternativa concreta para revertir esta situación.

El enfoque propone entender el campo como un sistema integrado, en el que suelo, pasto, animal y gestión deben alinearse para lograr mayor productividad con mejores márgenes y menor riesgo. En este sentido, el primer paso es realizar un diagnóstico técnico con visión regenerativa, que contemple variables como la cobertura vegetal, la composición de las pasturas, la fertilidad del suelo, la infiltración de agua y los indicadores productivos, como la tasa de preñez, destete y ganancia de peso.

A partir de ese diagnóstico, se plantea una serie de acciones clave para recuperar la base del sistema productivo. Entre ellas, se destacan la corrección del suelo mediante encalado y fertilización estratégica, la descompactación y aireación, así como un manejo más eficiente del pastoreo, con ajustes en la carga animal, descansos adecuados y rotación planificada. También se incluyen estrategias integradas para el control de malezas y la regeneración de pasturas, con recomposición de especies y fortalecimiento de aquellas más deseables.

Cuando estas prácticas se implementan de manera adecuada, los resultados son evidentes: mayor producción de materia seca por hectárea, mejor calidad nutricional del forraje y un incremento sostenido en la producción de carne. A su vez, se generan mejoras en todo el sistema, como el aumento de la carga animal de forma sostenible, mejores índices reproductivos, mayor producción por cabeza y por superficie, así como una mayor resiliencia frente a eventos climáticos.

Este cambio de enfoque también impacta directamente en la estructura de costos, reduciendo la dependencia de suplementación y optimizando los recursos disponibles. De esta manera, la lógica productiva evoluciona desde esquemas tradicionales hacia sistemas más eficientes, rentables y sostenibles.

En este contexto, la Mesa Paraguaya de Carne Sostenible (MPCS), con el apoyo de Bursal, impulsa una propuesta de formación técnica orientada a abordar estos desafíos. Se trata de un curso especializado que reunirá a referentes del sector para trabajar en la recuperación de pasturas degradadas, la mejora de la eficiencia productiva y la implementación de estrategias de intensificación sostenible.

La capacitación está diseñada con un enfoque práctico, adaptado a la realidad productiva del país, y busca brindar herramientas concretas que puedan aplicarse directamente en campo, sin requerir grandes inversiones. Según los organizadores, este tipo de iniciativas permite a productores y técnicos adquirir conocimientos clave en el corto plazo y avanzar hacia sistemas más competitivos.

El curso, que iniciará el próximo 12 de mayo, se presenta como una oportunidad para actualizarse, intercambiar experiencias y adoptar soluciones que pueden generar un impacto significativo en uno de los sectores más relevantes de la economía paraguaya.

Con una convocatoria abierta a productores, técnicos y actores de toda la cadena, la propuesta refuerza un mensaje claro: mejorar la productividad y la rentabilidad en la ganadería paraguaya es posible, comenzando por la recuperación del suelo y las pasturas.

Ganado

La ganadería paraguaya entra en una nueva fase: menos expansión y más productividad

La ganadería paraguaya atraviesa una transición estructural que marca el fin de una etapa de crecimiento extensivo y el inicio de un modelo centrado en la eficiencia y la productividad.

Tras décadas de expansión sostenida, impulsada por la demanda internacional, la apertura de mercados y el fortalecimiento de la industria frigorífica exportadora, el sector comienza a mostrar señales de desaceleración en el aumento del hato ganadero, lo que evidencia un cambio en su dinámica histórica.

Este proceso no responde a un fenómeno coyuntural, sino a factores estructurales vinculados al uso del territorio, las condiciones ambientales, los niveles de productividad y las crecientes exigencias del comercio internacional. En este contexto, el futuro de la producción bovina dependerá de la capacidad del sector para adaptarse a estas nuevas condiciones, orientando su desarrollo hacia mejoras sostenidas en eficiencia, gestión y rendimiento productivo.

Uno de los indicadores que refleja esta evolución es el comportamiento del Producto Interno Bruto (PIB) ganadero primario, que presenta una mayor volatilidad en comparación con el PIB total de la economía. Entre 2006 y 2025, el sector registró años de fuerte expansión —como 2006 (11,7 %), 2010 (10,8 %) y 2014 (12,6 %)—, alternados con períodos de contracción, como 2007 (–4,8 %), 2015 (–2,0 %) y 2018 (–3,2 %). Esta variabilidad responde, en gran medida, a las características propias de la actividad ganadera, especialmente a su componente biológico y a los ciclos productivos.

Las decisiones productivas, como la retención o liquidación de vientres, los niveles de preñez y destete, así como la evolución del rodeo, inciden directamente en la oferta de animales para faena. En fases de expansión del stock, la disponibilidad de ganado puede reducirse temporalmente, mientras que en períodos de mayor extracción se generan incrementos transitorios en la producción.

A estos factores se suman las condiciones climáticas, determinantes en un sistema productivo basado mayoritariamente en la cría a campo. La disponibilidad y calidad de las pasturas condicionan el desempeño del sector, y eventos adversos como las sequías —particularmente entre 2019 y 2022— han impactado en el peso de los animales, los indicadores reproductivos y los niveles de producción.

El entorno económico y comercial también juega un rol clave. Aunque el PIB ganadero mide la producción a nivel del establecimiento, su evolución está estrechamente ligada a los precios del ganado, la demanda de la industria frigorífica y el comportamiento de las exportaciones. La mejora en los precios internacionales y la apertura de nuevos mercados generan incentivos que fortalecen la actividad productiva.

En los últimos años, el sector ha mostrado una recuperación moderada. Entre 2021 y 2025, el PIB ganadero primario registró variaciones de 6,2 %, –0,3 %, 0,5 %, 6,7 % y 5,0 %, lo que arroja un crecimiento promedio cercano al 3,6 % anual. Si bien este ritmo es consistente con el crecimiento general de la economía, mantiene una mayor variabilidad interanual.

Frente a este escenario, la ganadería paraguaya enfrenta el desafío de consolidar una nueva etapa de desarrollo. El crecimiento futuro estará cada vez menos vinculado a la expansión del stock y más asociado a la mejora de los indicadores productivos. La incorporación de tecnología, la optimización en el uso de los recursos y la gestión eficiente de los sistemas productivos serán determinantes para sostener la competitividad en un mercado internacional cada vez más exigente.

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“Asunción puede”, la apuesta de Camilo Pérez

El candidato a intendente asegura que la capital puede salir de su crisis si se combinan liderazgo, equipo y un cambio de mentalidad colectiva.

El candidato a intendente de Asunción, Camilo Pérez, expresó su firme convicción de que la capital del país puede revertir su situación actual, marcada por una percepción negativa y años de gestión cuestionada. En ese sentido, aseguró que su propuesta se basa en trabajo, responsabilidad y un cambio profundo tanto en la administración municipal como en la ciudadanía.

“Estamos comprometidos a transformar Asunción, a pesar de los desafíos. Sabemos que no es fácil, pero creemos que la ciudad puede mejorar si existe una decisión real de hacerlo”, afirmó Pérez, al destacar que su equipo trabaja con seriedad y una visión clara de futuro.

El postulante señaló que uno de los principales motivos que lo impulsó a asumir el desafío fue, precisamente, el escepticismo generalizado. “Muchos me decían que Asunción no se puede cambiar, que es el ‘cementerio político’ de todos. Yo no comparto esa idea. Estoy convencido de que Asunción puede salir adelante y estamos trabajando fuerte para demostrarlo”, enfatizó.

Pérez reconoció que la ciudad arrastra problemas estructurales derivados de administraciones anteriores, aunque consideró que también es necesario un compromiso mayor por parte de la ciudadanía. “Seguramente, al asumir, entenderemos con mayor claridad dónde están las fallas. Pero lo que sí sabemos es que necesitamos un cambio total de mentalidad. Tanto desde el municipio como desde cada vecino”, sostuvo.

En ese contexto, hizo un llamado a recuperar el sentido de pertenencia hacia la capital. “Tenemos que quererle más a Asunción. Cuidarla, involucrarnos, exigir y también aportar. Yo voy a poner todo mi esfuerzo, y el equipo que me acompaña también lo hará”, aseguró.

Finalmente, el candidato valoró los espacios de diálogo que permiten a la ciudadanía conocer de cerca a quienes aspiran a cargos públicos. “Es importante que la gente sepa quiénes somos, qué proponemos y que luego pueda exigirnos. Yo asumo ese compromiso con responsabilidad”, concluyó.

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FEPY 2026 prioriza industria, empleo y negocios

La Unión Industrial Paraguaya (UIP) presentó oficialmente la edición 2026 de la Feria Empresarial del Paraguay (FEPY), que se llevará a cabo del 3 al 5 de junio en el Comité Olímpico Paraguayo. En su segunda edición, el evento apostará por una propuesta más estructurada, con cuatro pabellones estratégicos, una agenda internacional de negocios, espacios de liderazgo ejecutivo y experiencias diseñadas para generar alto impacto.

Uno de los principales cambios será el protagonismo de la Rueda Internacional de Negocios, que pasará a integrarse plenamente al predio ferial. Esta reconfiguración permitirá articular de manera directa a expositores, compradores e inversores, fortaleciendo la generación de alianzas y acuerdos comerciales dentro de un mismo entorno dinámico durante toda la feria.

El presidente de la UIP, el ingeniero Enrique Duarte, destacó que la FEPY busca proyectar una nueva imagen del país, basada en el trabajo, la producción y el desarrollo sostenible. “Estamos obligados a mostrar un Paraguay diferente, donde el interés por el trabajo y el desarrollo esté por encima de las mezquindades sectoriales”, afirmó.

En ese sentido, subrayó la importancia de comprender la economía como una cadena integrada. “La producción primaria debe impulsar la industria, y esta, a su vez, dinamizar el comercio y los servicios. Necesitamos consolidar una cadena virtuosa que genere valor dentro del país”, explicó.

Duarte advirtió sobre los riesgos de depender de la exportación de materias primas sin valor agregado. “Cuando exportamos productos en estado natural, estamos exportando empleo y riqueza. Eso beneficia a otros países, mientras nosotros seguimos necesitando más oportunidades laborales y desarrollo interno”, señaló.

Para el titular de la UIP, el desafío pasa por fortalecer la industria de transformación como motor del crecimiento económico. “Es a través de la industrialización que generamos condiciones para que el comercio y los servicios tengan mayor actividad y se desarrollen en base a lo que producimos”, sostuvo.

Asimismo, hizo énfasis en la necesidad de una mayor articulación entre el sector público y privado. “El Estado debe generar las condiciones adecuadas, pero este es un proceso que requiere el compromiso de todos los sectores. La unión entre gremios y actores económicos es clave para aprovechar al máximo el potencial del país”, indicó.

En cuanto a la formación de capital humano, Duarte resaltó que la capacitación es un pilar dentro de la cultura institucional de la UIP. Recordó que el gremio impulsa programas de formación técnica y profesional, además de capacitaciones permanentes dirigidas a distintos sectores industriales.

En el marco de la FEPY 2026, también se prevén espacios orientados a la incorporación de nuevas tecnologías y al intercambio de experiencias de alto nivel. “Queremos acompañar a las empresas en el paso de un modelo de gestión intuitivo hacia uno basado en herramientas tecnológicas, análisis de datos y procesos más eficientes”, concluyó Duarte.

Con esta propuesta, la UIP apunta a consolidar la FEPY como una plataforma clave para la promoción de inversiones, el fortalecimiento empresarial y la proyección de un Paraguay más competitivo e industrializado.