Soja

Expertos coincidieron en mejorar el manejo para aumentar rendimientos

Más allá de los números o las tecnologías presentadas, el verdadero valor de la conferencia magistral en INNOVAR 2026 estuvo en el mensaje que dejaron sus protagonistas: el futuro del agro pasa por entender mejor los sistemas productivos y gestionarlos con precisión.

El ingeniero mexicano Ernesto Cruz González sintetizó esta idea con claridad: “No hay recetas universales. Cada campo tiene su propia realidad y debe ser manejado como tal”. Desde su experiencia, destacó el enorme potencial productivo de Paraguay y aseguró que, con ajustes en el manejo, los rendimientos podrían incrementarse de forma significativa. “Lo que vi aquí me sorprendió. Tienen condiciones excepcionales; el desafío es aprovecharlas con diagnóstico y planificación”, expresó.

Uno de los ejes centrales de su intervención fue la integración. “No hay sostenibilidad sin productividad”, afirmó, al tiempo que remarcó que la nutrición es el factor que más impacta en los resultados, siempre que esté basada en información precisa. También insistió en la importancia de medir: “Para mejorar, primero hay que entender dónde se está perdiendo eficiencia”.

Cruz dejó además un concepto clave: el suelo es el principal patrimonio del productor. En esa línea, subrayó la necesidad de construir fertilidad en el tiempo, cuidar el agua y aplicar prácticas como la rotación de cultivos, que calificó como “fundamental y no negociable”.

Por su parte, el brasileño Mauricio De Bortoli reforzó este enfoque desde la óptica de la nutrición y la innovación. “Hoy la soja responde más al manejo que a cualquier otro factor”, señaló. Y fue directo al punto: “No se trata de aplicar más, sino de aplicar mejor. El equilibrio nutricional es lo que marca la diferencia”.

De Bortoli amplió la mirada hacia un sistema más integral, basado en tres pilares: químico, físico y biológico. “El suelo debe tener estructura, oxígeno, agua y vida. Solo así la planta puede expresar su máximo potencial”, explicó.

Ambos coincidieron en un cambio de paradigma necesario: dejar de pensar en expandir superficie y enfocarse en mejorar la eficiencia por hectárea. En un contexto global de mayor demanda de alimentos y presión ambiental, el desafío es producir más, pero con inteligencia.

“El conocimiento ya está disponible. La clave es aplicarlo”, resumió Cruz. Y en ese camino, Paraguay —según coincidieron— tiene una ventaja competitiva clara: sus condiciones naturales. Transformarlas en resultados dependerá, ahora, de decisiones más técnicas, integradas y sostenibles.