Desde la Asociación Rural del Paraguay – Regional Teniente Esteban Martínez, se desarrolló una jornada técnica centrada en uno de los grandes desafíos productivos del Chaco: cómo aprovechar el potencial oculto de los campos bañaderos y ambientes intermedios. La actividad reunió a productores y profesionales interesados en alternativas forrajeras, manejo eficiente e innovación aplicada a la ganadería.
La disertación estuvo a cargo del ingeniero agrónomo y doctor César J. Chaparro, quien planteó un enfoque participativo, orientado a analizar experiencias concretas y generar intercambio con los asistentes. “La idea es abrir un conversatorio para entender cómo podemos potenciar la producción de pasturas en el Bajo Chaco y el Chaco Intermedio, especialmente en ambientes donde hoy prácticamente no se produce nada”, señaló.

Chaparro hizo foco en las denominadas “raleras”, zonas de transición entre el monte y los bañados, caracterizadas por suelos degradados, con baja fertilidad y escasa capacidad productiva. “Son áreas que históricamente se descartan, porque al desmontar no crece casi nada. Sin embargo, allí existe un potencial productivo oculto que podemos desarrollar con manejo adecuado e incorporación de tecnología”, explicó.
En ese sentido, el especialista destacó el uso del pasto tangola como una alternativa clave para estos ambientes, siempre que se acompañe de estrategias de manejo hídrico. “El costo de cualquier intervención debe estar en relación con el beneficio. Si implanto una pastura, tiene que devolver la inversión. Pero hay casos donde logramos pasar de una carga de un animal cada 8 o 10 hectáreas a uno o incluso dos animales por hectárea, lo que cambia completamente la ecuación productiva”, afirmó.

Uno de los ejes centrales de la charla fue la importancia del manejo del agua. Chaparro subrayó que no se trata de grandes obras, sino de intervenciones simples y estratégicas dentro del propio campo. “Retener el agua, manejarla y distribuirla correctamente permite generar condiciones para que las pasturas se desarrollen, incluso en ambientes donde antes no era posible. No estamos quitando agua a nadie, sino optimizando la que ya tenemos”, indicó.
Asimismo, abordó conceptos clave de fisiología de pasturas y manejo del pastoreo, haciendo énfasis en la importancia de la hoja como principal fuente nutritiva. “El objetivo es que el animal consuma hoja y no tallo. Para eso, necesitamos pastoreos más frecuentes y menos intensos, cuidando siempre el remanente verde para asegurar un rebrote eficiente”, explicó.

Otro aspecto relevante fue la necesidad de pensar en sistemas adaptados a la heterogeneidad del suelo chaqueño. “No podemos seguir hablando de una sola especie por potrero. Los ambientes son distintos dentro de un mismo campo, y debemos manejarlos como tal, combinando especies y estrategias según cada condición”, sostuvo.
La jornada dejó como principal mensaje que, con conocimiento técnico y manejo adecuado, es posible reconvertir áreas subutilizadas en sistemas productivos eficientes. “Lo que buscamos es aumentar la producción forrajera y ganadera en ambientes donde hoy no se produce, llevando el campo a otro nivel”, concluyó Chaparro.
El encuentro, realizado en la tarde del lunes 27 de abril, se consolidó como un espacio de aprendizaje e intercambio, reafirmando el compromiso del sector en avanzar hacia una ganadería más eficiente, resiliente y adaptada a las condiciones del Chaco.



