La decisión de la Unión Europea de aplicar desde septiembre de 2026 nuevas restricciones al ingreso de determinados productos de origen animal provenientes de Brasil volvió a encender el debate sobre las exigencias sanitarias dentro del acuerdo entre el Mercosur y el bloque europeo.
La medida alcanza a productos como carne vacuna, aves, leche, queso, huevos, pescado y miel que no cumplan con las normas comunitarias vinculadas al uso de determinados antimicrobianos y antibióticos prohibidos en territorio europeo, según reportaron medios especializados del sector agroalimentario europeo.
El anuncio generó preocupación entre productores y organizaciones rurales de Europa, que desde hace tiempo vienen cuestionando las diferencias regulatorias entre los países sudamericanos y la Unión Europea en el marco del acuerdo comercial con el Mercosur.
En este escenario, Paraguay no figura entre los países alcanzados actualmente por las restricciones, al igual que Argentina y Uruguay, debido a que mantienen sistemas sanitarios habilitados para exportar al mercado europeo.
Si bien la medida está enfocada específicamente en Brasil, el nuevo contexto podría generar oportunidades para otros proveedores regionales con acceso habilitado a la Unión Europea, especialmente en el mercado de la carne bovina.
Para Paraguay, esto podría representar una posibilidad de fortalecer su posicionamiento en mercados de alto valor, en un momento en que Europa incrementa sus exigencias en materia de trazabilidad, control sanitario y estándares de producción.
El sector cárnico paraguayo viene consolidando en los últimos años su presencia internacional mediante la apertura de nuevos mercados y el fortalecimiento de sus controles sanitarios, factores que cobran relevancia ante un escenario comercial cada vez más exigente.
Mientras tanto, Brasil inició gestiones ante las autoridades europeas con el objetivo de revisar la medida y defender la solidez de su sistema de producción y control sanitario.


