China dio un nuevo paso en la investigación espacial al obtener las primeras muestras de arroz cultivado a partir de semillas trasladadas a la estación espacial Tiangong, como parte de un experimento destinado a estudiar la producción de alimentos fuera de la Tierra.
La cosecha fue realizada por la tripulación de la misión Shenzhou-23, cuyos astronautas trabajan en un proyecto que busca analizar cómo la microgravedad y las condiciones del espacio influyen en la estabilidad genética y la capacidad de adaptación de los cultivos.
Las semillas llegaron a la estación espacial en mayo, junto con otros materiales experimentales, y forman parte de un estudio que pretende completar por primera vez dos generaciones consecutivas de arroz en órbita, desde la siembra hasta la obtención de nuevas semillas.
El experimento compara variedades de arroz japónica desarrolladas en China con semillas que forman parte de una línea previamente expuesta al espacio. Los científicos buscan determinar si los cultivos con antecedentes espaciales presentan una mayor adaptación a las condiciones orbitales.
Además, la investigación evalúa dos métodos de reproducción: la reproducción sexual, mediante nuevas semillas, y el cultivo por rebrote, donde la planta vuelve a crecer a partir de su sistema radicular.
Las muestras recolectadas —incluidas espigas, semillas y plantas conservadas para análisis— serán enviadas a la Tierra para continuar los estudios, con miras al desarrollo de sistemas de agricultura espacial que permitan producir alimentos durante futuras misiones de larga duración.


