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Más rubros y más oportunidades: la apuesta de COPRONAR para el campo

Carlos Marcarini, presidente de la Cooperativa de Producción Agropecuaria Naranjal Limitada (COPRONAR), destacó la diversificación productiva, el fortalecimiento del cooperativismo y la participación de las nuevas generaciones como pilares para avanzar hacia una “patria nueva”. También analizó el desempeño de los principales cultivos de la zona y señaló dificultades de calidad en el maíz zafriña debido a las condiciones climáticas.

La construcción de una “patria nueva” también pasa por el campo, la producción y la capacidad de generar oportunidades para las nuevas generaciones. Esa fue una de las ideas planteadas por Carlos Marcarini, presidente de la Cooperativa de Producción Agropecuaria Naranjal Limitada (COPRONAR), durante el 1.er Congreso Prodinamis “Una Patria Nueva”, realizado el 18 de agosto en el Centro de Convenciones del Paseo La Galería, en Asunción.

Para el dirigente cooperativo, el Paraguay tiene la posibilidad de avanzar por un nuevo camino a partir de las experiencias acumuladas durante las últimas décadas y, especialmente, con una mayor participación de los jóvenes. “Creo que sí es posible hacer una patria nueva. Hoy tenemos un buen camino. En los paneles y las exposiciones se habló mucho del tema y se hizo un repaso de los acontecimientos de los últimos 25 años hasta hoy”, expresó.

Marcarini puso especial énfasis en el protagonismo de las nuevas generaciones. A su criterio, los jóvenes no deben ser considerados únicamente como quienes tendrán a su cargo el país en el futuro, sino como parte activa de su presente. “La gente joven no es el futuro, ya está en el presente. Entonces creemos que sí es posible hacer una patria nueva”, afirmó.

Diversificación para fortalecer al productor

Esta visión también forma parte del trabajo que COPRONAR desarrolla con sus asociados. La cooperativa, que se prepara para cumplir 35 años de trayectoria institucional en febrero próximo, busca incentivar la diversificación de las actividades productivas y fortalecer a sus socios. “En febrero del próximo año cumplimos 35 años de institución. Siempre procuramos incentivar la diversificación entre los socios y fortalecer la cooperativa. Día a día buscamos mejorar”, explicó Marcarini.

El dirigente señaló que uno de los desafíos consiste en que los productores puedan contar con más de un rubro dentro de sus propiedades, de manera a ampliar sus alternativas productivas. “Hoy la gente viene trabajando en conjunto con los socios para diversificar las propiedades y tener otros rubros también, no simplemente uno. Hay que fortalecer eso”, sostuvo.

La diversificación, además, aparece vinculada con uno de los desafíos que Marcarini considera fundamentales: generar condiciones para que los jóvenes permanezcan en las propiedades rurales. “Es importante incentivar a los jóvenes para que permanezcan en la propiedad. Por eso es importante la diversificación de rubros, porque tienen más cosas para hacer y más alternativas”, manifestó.

En el plano agrícola, Marcarini indicó que la cosecha de maíz zafriña se encontraba prácticamente en su etapa final al momento de la entrevista. “Estamos prácticamente en la final de la cosecha de maíz zafriña. Fue un año atípico, pero la producción está dentro de las expectativas”, señaló. Sin embargo, explicó que las condiciones de mayor humedad generaron inconvenientes principalmente en la calidad del grano, debido a una mayor incidencia de enfermedades. “Fue un año un poco más húmedo, entonces tuvimos un poco más de enfermedades y la calidad del grano no salió tan buena”, detalló.

El impacto no fue uniforme en todos los materiales ni en todas las parcelas. Según explicó, algunos híbridos presentaron mayor sensibilidad a las enfermedades y también hubo sectores afectados por las heladas. “Hay algunos materiales que son más sensibles a las enfermedades y eso termina afectando al grano. También hubo algunas parcelas que sufrieron heladas y eso perjudicó un poco la calidad”, indicó. En particular, mencionó la presencia de algunos granos con problemas de calidad, aunque aclaró que, en términos generales, el resultado de la campaña fue positivo.

Canola toma impulso con respaldo industrial

A diferencia del trigo, cuyo cultivo perdió espacio tanto en la zona como a nivel nacional, la canola ocupa un lugar relevante dentro de la estrategia productiva de COPRONAR. “Trigo se planta muy poco en nuestra región. A nivel país también cayó bastante el cultivo”, explicó Marcarini.

En cambio, la cooperativa impulsa la siembra de canola como alternativa para el período invernal posterior al maíz zafriña, especialmente debido a la existencia de una industria vinculada a su procesamiento. “Después del maíz zafriña fomentamos mucho la canola, que es el cultivo de la parte invernal. Hoy tenemos la industria y, por eso, fomentamos que la gente siembre”, señaló.

La apuesta por este cultivo está relacionada con la posibilidad de integrar producción primaria e industrialización. COPRONAR participa en la industria Copordini, orientada al procesamiento de canola para la obtención de aceite y harina. Sobre la campaña actual, Marcarini manifestó que el desarrollo venía mostrando un comportamiento favorable y destacó también el nivel de precios. “Este año, hasta ahora, está viniendo bien la cosecha y también está muy bueno el precio”, afirmó.

Una campaña positiva para la soja

En cuanto a la soja, el presidente de COPRONAR calificó como positiva la campaña en la región. “La soja también tuvo un año bueno. La cosecha en esa región fue excelente y los productores cosecharon normalmente”, indicó. A esto se sumó, según explicó, un comportamiento favorable de los precios, lo que permitió cerrar una campaña con resultados satisfactorios para los productores.

“El precio se mantuvo bien. Entonces, está siendo un buen año”, concluyó Marcarini al referirse al desempeño de la soja. Para COPRONAR, el escenario refuerza la importancia de seguir trabajando en la diversificación de los sistemas productivos, el fortalecimiento de los socios y la generación de alternativas que permitan incorporar a los jóvenes al desarrollo de las propiedades rurales.

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Paraguay reúne a representantes de la agricultura orgánica en la XVII Asamblea de la CIAO

Se lleva a cabo la XVII Asamblea Anual Ordinaria de la Comisión Interamericana de Agricultura Orgánica (CIAO), con la participación del presidente del Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (SENAVE), Ing. Agr. Ramiro Samaniego; el representante del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) en Paraguay, Braulio Heinze; el presidente de la CIAO, Segundo Israel Vaca, y representantes de los países miembros de la Comisión.

Durante la jornada se presentan informes sobre las misiones realizadas, además del informe de labores y financiero correspondiente al periodo 2025-2026. Asimismo, se analizarán la propuesta del plan de trabajo, el nuevo estatuto y el presupuesto para el periodo 2026-2027.

Otro de los puntos previstos en la agenda es la elección y propuesta del próximo país sede de la XVIII Asamblea de la CIAO, que se realizará en 2027.

El encuentro cuenta con la participación presencial de delegaciones de Brasil, Chile, Ecuador, Estados Unidos, Perú, Panamá, Honduras, Guatemala y Paraguay. Representantes de otros países miembros participan de manera virtual.

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Construyen estanque en Valle Apu´a para impulsar la piscicultura en Ñeembucú

En el marco del Proyecto de Fortalecimiento Agropecuario de Pequeños Productores del Ñeembucú, Convenio EBY- Gobernación de Ñeembucú y el Ministerio de Agricultura y Ganadería (PROPY), se instalarán tres (3) estanques modelo para la piscicultura en el departamento de Ñeembucú. Uno en la compañía de Valle Apu´a-Pilar, otro en la compañía de Tacuara´i, distrito de Tacuaras, y el tercer estanque en la compañía de Costa Pucú, distrito de Isla Umbú.

Cada reservorio tendrá una dimensión de 30 metros de largo por 15 metros de ancho y 2 metros de profundidad. La construcción estará a cargo de la Gobernación, mientras la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) proveerá los insumos, equipamientos y los alevines de Pacú. También se encargará de la capacitación de los productores beneficiarios para la puesta en funcionamiento del proyecto piscícola.

Universitarios

En el caso de Pilar, el comité beneficiario está conformado por universitarios egresados de la Carrera de Ingeniería Acuícola de la Facultad de Ciencias Agropecuarias y Desarrollo Rural de la Universidad Nacional de Pilar.

Bladimir Pérez, señaló que habían presentado el proyecto a la Gobernación de Ñeembucú. “Felizmente incluyeron nuestro pedido dentro del proyecto PROPY que financia la Entidad Binacional Yacyretá”. Pérez agradeció el trabajo interinstitucional para concretar este plan de pisicultura en la capital departamental.

Asimismo, resaltó que se unieron en comité cinco (5) egresados de la carrera de Ingeniería Acuícola con el objetivo de poner en práctica los conocimientos recibidos en la Facultad. Indicó que la piscicultura es un rubro interesante y rentable. “Apostamos por la cría de Pacú, que es una especie muy apetecible en el mercado local y nacional. Vamos a poner todos nuestros esfuerzos y conocimientos para llevar adelante este plan productivo”.

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El aumento de la variabilidad climática lleva a los productores a priorizar la resiliencia y la estabilidad productiva

La siembra de la próxima campaña de maíz estará marcada por una combinación de factores económicos y agronómicos. Los precios y la rentabilidad continúan siendo determinantes; sin embargo, la capacidad del cultivo para responder ante las adversidades climáticas ha adquirido un peso creciente en la planificación del productor. El clima se ha consolidado como uno de los principales factores de riesgo para la producción agrícola e influye directamente en las decisiones tomadas en el campo.

Esta influencia del clima quedó en evidencia en los resultados de la última campaña, que presentó diferencias significativas de productividad entre regiones e incluso entre propiedades vecinas. Según el director de Marketing y Productos de Elicit Plant Brasil, Felipe Sulzbach, la variación se produjo, muchas veces, debido a la distribución irregular de las lluvias y a la intensidad de los niveles de estrés enfrentados durante el ciclo. “Esto refuerza la percepción de que no basta con buscar altos niveles de productividad en escenarios ideales, sino que también es necesario construir estabilidad productiva frente a las oscilaciones climáticas”, afirma.

Ante esta variabilidad, la planificación de la próxima campaña comienza a considerar no solo el potencial productivo, sino también la capacidad de resistencia del cultivo. Según Sulzbach, el productor busca estrategias que aumenten la resiliencia del cultivo, reduzcan su vulnerabilidad ante eventos climáticos adversos y protejan el potencial productivo desde las primeras etapas de desarrollo.

El especialista explica que existe un cambio claro de enfoque: anteriormente, la planificación estaba orientada principalmente al potencial productivo en escenarios favorables. Actualmente, gran parte de las decisiones busca equilibrar productividad y estabilidad, preparando al cultivo para enfrentar condiciones menos previsibles a lo largo de su ciclo. La capacidad de reducir los impactos del estrés hídrico y preservar el desempeño de la planta se ha convertido en un diferencial estratégico dentro del sistema productivo.

La búsqueda de equilibrio también se extiende a los costos de producción, que continúan entre los principales factores considerados en la toma de decisiones. Fertilizantes, defensivos agrícolas, semillas y operaciones de campo representan inversiones elevadas, por lo que el productor busca cada vez mayor eficiencia en la asignación de estos recursos.

Sulzbach destaca, no obstante, que el desafío no consiste simplemente en reducir costos de manera indiscriminada, ya que esto puede comprometer directamente el potencial productivo del cultivo. “En muchos casos, el retorno de la inversión no depende únicamente del volumen de insumos aplicados, sino de la capacidad de la planta para expresar todo su potencial genético, incluso cuando está sometida a condiciones de estrés”, señala.

En este contexto, cobra importancia el interés por tecnologías capaces de aumentar la eficiencia del manejo ya realizado. Según el director, esta búsqueda viene creciendo. “Cuando el cultivo logra mantener su actividad fisiológica durante más tiempo frente a condiciones adversas, el aprovechamiento de las inversiones realizadas a lo largo de la campaña tiende a ser mayor. Es decir, no se trata solo de aumentar la productividad, sino de proteger el retorno económico de los recursos invertidos por el productor”, enfatiza.

Los datos obtenidos durante la última campaña ayudan a dimensionar este efecto sobre el desempeño del cultivo. Felipe Sulzbach informa que los resultados más recientes continúan confirmando los beneficios observados por Elicit Plant en diferentes regiones productoras de maíz. Considerando los datos consolidados de las evaluaciones realizadas en campo durante la última campaña, la tecnología registró un incremento promedio de 11,4 bolsas por hectárea, reforzando su capacidad para contribuir a la protección del potencial productivo del cultivo.

El desempeño del cultivo en situaciones adversas está directamente relacionado con este resultado. De acuerdo con el director, el comportamiento está vinculado con la capacidad de la planta para enfrentar situaciones de estrés abiótico a lo largo del ciclo. En ambientes con períodos de déficit hídrico, altas temperaturas u otras condiciones que afectan el metabolismo y el desarrollo del cultivo, la respuesta tiende a ser aún más evidente, ya que la tecnología ayuda a la planta a activar mecanismos naturales de adaptación y resiliencia.

Aun así, los resultados no son uniformes en todas las condiciones de cultivo. Sulzbach señala que la magnitud de los beneficios puede variar según factores como la intensidad del estrés, las condiciones climáticas de la región, el manejo adoptado y el potencial productivo del área. En años o ambientes con menor presión climática, los beneficios pueden ser más moderados; mientras que, en situaciones de mayor adversidad, la contribución a la preservación del rendimiento tiende a ser más significativa.

En este escenario, el principal efecto observado va más allá de un incremento puntual de la productividad. Según el director, los resultados demuestran una mayor estabilidad productiva entre diferentes campañas y condiciones de cultivo. “En un escenario de creciente variabilidad climática, esta capacidad de reducir pérdidas y proteger el potencial del cultivo se convierte en un diferencial importante para la sostenibilidad económica de la producción de maíz”, concluye.