La iniciativa permitió entregar materiales certificados de soja a productores de las colonias 24 de Agosto y Barbero, como parte de un proyecto que busca acompañar la producción, acercar tecnología y promover el uso de semillas de calidad.
Una semilla puede marcar el comienzo de una campaña, pero también abrir una oportunidad para mejorar la producción. Con esa mirada, la Asociación de Productores de Semillas del Paraguay (APROSEMP) concretó en Maracaná la entrega simbólica de bolsas de semillas certificadas de soja, donadas por empresas semilleras integrantes del gremio, a productores de dos comunidades.
La iniciativa surgió a partir de un pedido realizado por productores a la Unión de Gremios de la Producción (UGP), durante el lanzamiento de la siembra de soja en la zona. La propuesta llegó posteriormente a APROSEMP, que planteó que fueran las propias empresas productoras de semillas las que aportaran sus materiales certificados para acompañar a los agricultores, destacó Fabián Pereira, presidente del gremio.

Para Dolia Garcete, gerente de APROSEMP, el valor de la acción va más allá de la entrega física de las bolsas. Se trata, explicó, de acercar a los productores un insumo que incorpora inversión en tecnología y genética y que puede contribuir a mejorar el desempeño de sus cultivos. “Están recibiendo un capital muy bueno, que es la semilla certificada. Están recibiendo un material con alta innovación y buena calidad”, destacó.
Según explicó, la propuesta también representa una oportunidad para concienciar sobre la importancia de iniciar la producción con semillas certificadas, controladas y de alta calidad. En ese sentido, sostuvo que el acceso a estos materiales puede contribuir a obtener buenos rendimientos y, con ello, generar recursos económicos para las familias productoras.
Una entrega que llegó en el momento de sembrar
La concreción de la iniciativa requirió coordinar aspectos administrativos, legales y técnicos, pero el calendario agrícola impuso sus propios tiempos. Las semillas ya se encontraban disponibles y las condiciones de humedad del suelo generaban una ventana que los productores necesitaban aprovechar.
“Había algo que había que aprovechar. El buen tiempo y las condiciones de humedad del suelo apremiaban que estos agricultores ya tengan la semilla en su poder para que puedan sembrar”, explicó Garcete.
La responsable de APROSEMP reconoció que se trató de un proceso exigente, pero valoró que finalmente se haya podido concretar. “Fue un trabajo bastante arduo, pero hemos logrado. Y el logro es lo que realmente nos da la satisfacción”, expresó.
La entrega alcanzó a productores vinculados con la comunidad de la Colonia 24 de Agosto y la Asociación de Productores de la Colonia Barbero, dos grupos que forman parte de la realidad de la pequeña producción en la zona.
Tecnología que empieza desde la semilla
El acompañamiento también estuvo vinculado con la incorporación de tecnología al proceso productivo. Mario Sanabria, representante de ventas de Bayer para la Región Noreste, explicó que el trabajo realizado en conjunto con la asociación contempla la utilización de tecnologías desarrolladas por la compañía.

En su intervención mencionó las tecnologías Intacta RR2 e Intacta 2 Xtend, y explicó el alcance de la licencia de uso que se gestiona para los productores. “La licencia de uso de la tecnología Bayer se firma una sola vez y simplemente le da justamente la autorización al productor a utilizar esa tecnología”, señaló Sanabria, quien aclaró que contar con la licencia no significa que el productor esté obligado a comprar el producto.
Para el representante, este proceso forma parte de un camino de mayor tecnificación. “Para iniciarte como productor y más todavía con la tecnificación, estamos iniciando con ese uso de la tecnología Bayer”, expresó.
En ese contexto, remarcó el valor de la semilla certificada para el desarrollo productivo: “El uso de la semilla certificada es fundamental para el crecimiento del país. Garantía, calidad y responsabilidad”.
Para APROSEMP, la iniciativa no termina con la entrega. La intención es que los productores puedan comprobar en sus propios campos los resultados de los materiales recibidos y que esa experiencia sirva posteriormente para transmitir el mensaje a otros agricultores.
Garcete planteó incluso la necesidad de realizar un seguimiento en campo y convertir a los propios beneficiarios en referentes de la experiencia. “Ellos tienen que dar ese mensaje: hemos recibido semillas certificadas y estamos teniendo buenos resultados. Señores, compren semillas certificadas, inicien con semillas certificadas”, sostuvo.
La gerente de APROSEMP considera que detrás de esta experiencia existe además una señal de articulación entre distintos actores del sector productivo. “Cuando hay voluntades se superan todos los problemas”, afirmó al referirse al impacto de la iniciativa.
A su entender, los productores están recibiendo un capital importante en tecnología y genética y, si las condiciones climáticas acompañan, esto puede traducirse en buenos rendimientos y recursos para las familias. “Estamos logrando dar la mano”, resumió, al valorar la voluntad de las empresas de aportar a los productores.
Los productores, protagonistas de la iniciativa
La entrega también tuvo como protagonistas a quienes viven de la producción y conocen de primera mano los desafíos que implica sostener una campaña agrícola. Miguel Ángel Caballero, presidente de la Asociación de Productores 24 de Agosto y anfitrión de la actividad, dio la bienvenida a los participantes y valoró el acompañamiento recibido. “Buenos días, bienvenidos a nuestra casa, a la Virgen de los Milagros Maracaná”, expresó al recibir a representantes de la organización, productores y empresas participantes.

Su intervención puso en primer plano el valor de que los pequeños productores sean escuchados y acompañados en el territorio. Caballero también agradeció el respaldo recibido en el marco de la actividad.
Desde Colonia Barbero, Osvaldo Fernández, presidente de la Cooperativa Koga Poty, aportó una mirada más amplia sobre la realidad de los pequeños productores. Explicó que la cooperativa nació hace tres o cuatro años a partir de una problemática compartida entre agricultores de pequeña escala y que uno de los desafíos fue justamente aprender a organizarse y gestionar.

“Nosotros, los pequeños, tenemos un problema en común”, señaló Fernández, al explicar que su intención es transformar esas dificultades en oportunidades para encontrar soluciones y fortalecer a los productores. Fernández describió a Colonia Barbero como una zona productiva que reúne a pequeños agricultores dedicados tanto a cultivos de renta, como la soja, como a cultivos de subsistencia. También recordó las dificultades relacionadas con la situación de la colonia y los años marcados por condiciones climáticas adversas y problemas de financiamiento.
En ese contexto, destacó el acompañamiento recibido de organizaciones privadas y relató que, durante el lanzamiento de la campaña, se animó a plantear la situación directamente al ingeniero Fabián Pereira. Según su testimonio, la respuesta fue positiva y permitió encontrar una solución para que la cooperativa pudiera volver a encarar la siembra.
El dirigente valoró especialmente ese gesto de acompañamiento hacia los pequeños productores y la voluntad de involucrarse frente a sus necesidades. “Este gesto suyo, ingeniero, demasiado valoramos”, expresó.
Una oportunidad que busca multiplicarse
Para Ricardo Cardozo, productor de la zona, el acompañamiento recibido se suma a un largo proceso de crecimiento y aprendizaje en la actividad productiva. En su testimonio recordó sus primeros pasos hacia una producción mecanizada y las dificultades que tuvo que atravesar para avanzar.

También habló de los momentos difíciles, las pérdidas y las obligaciones que forman parte de la actividad. Su mensaje estuvo marcado por la importancia de mantener el compromiso incluso frente a las dificultades. “Los proveedores, el combustible, las semillas, los fertilizantes, hay que honrar, hay que pagar”, expresó, al remarcar que el productor debe seguir adelante aun cuando el camino presente tropiezos.
Cardozo también relató cómo fue incorporando herramientas y maquinaria y cómo la producción fue creciendo desde sus primeros años. En su testimonio mencionó una superficie cercana a las 4.700 hectáreas y recordó que ese crecimiento fue parte de un proceso construido con trabajo y acompañamiento.
De esta manera, la entrega de APROSEMP se plantea como un punto de partida: semillas certificadas que llegan al campo en un momento clave, pero también una oportunidad para acercar genética y tecnología, fortalecer conocimientos y generar una experiencia que pueda ser compartida entre productores.
El desafío, ahora, será llevar ese potencial a la parcela, convertir la semilla en cultivo y hacer que los resultados hablen desde el propio campo.