En el marco del especial PODER Agropecuario, viajando por el mundo, el equipo periodístico llegó a Toro, Zamora (España) para conocer una historia que atraviesa generaciones y demuestra que el emprendedurismo, cuando se construye con valores, identidad y trabajo constante, puede perdurar en el tiempo. Se trata de Horno Escudero, un emprendimiento familiar con más de 100 años de trayectoria, que mantiene viva la esencia de lo artesanal y hoy se proyecta como un ejemplo inspirador.
Ubicado en una ciudad pintoresca, cargada de historia y tradición, Horno Escudero forma parte del paisaje cotidiano de Toro. No es solo un comercio: es un espacio donde conviven la memoria familiar, la cultura local y el respeto por los saberes transmitidos de generación en generación.
Ángela Escudero recibe al equipo de PODER Agropecuario y abre las puertas de un horno que representa mucho más que una fuente de trabajo. Fundado por sus abuelos a principios del siglo pasado, el emprendimiento tuvo un crecimiento decisivo gracias al empuje de su madre, una mujer trabajadora incansable que fue reconocida con premios en Toro y en Zamora por su labor y compromiso, mientras sacaba adelante a su familia y sostenía el negocio.
Hoy, Ángela continúa ese legado con la misma mística: jornadas que comienzan de madrugada, dedicación plena y una producción que respeta los tiempos y procesos tradicionales. “Yo estoy manteniendo lo que me dejaron mis padres”, afirma con orgullo, sintetizando el sentido profundo de esta herencia familiar.
La elaboración es 100 % artesanal, y cada producto refleja el saber acumulado a lo largo de décadas. Entre las especialidades más tradicionales se destacan la repelada, un pan típico elaborado con chicharrones; los panecillos dulces con anís, magdalenas, buñuelos, polvorones, mantecados, orejas, flores y una amplia variedad de dulces que se preparan según la época del año y las festividades locales.

Sabores que cuentan historias
En Horno Escudero, cada receta tiene su historia y su momento. “Esto viene de generación en generación”, explica Ángela, destacando que muchas de las preparaciones se mantienen fieles a las fórmulas originales de sus abuelos. Algunas incluso se elaboran únicamente en fechas especiales, respetando costumbres que forman parte de la identidad gastronómica de Toro.
El aroma a anís, inconfundible y perceptible incluso a varias cuadras, anuncia la cercanía del horno y se convierte en una marca registrada del lugar. Es un perfume que remite a la infancia, a la tradición y al trabajo bien hecho, y que conecta a vecinos y visitantes con la historia viva del emprendimiento.
Un mensaje que trasciende fronteras
Desde España, esta experiencia cobra un valor especial para el público paraguayo. El testimonio de Horno Escudero deja un mensaje claro y contundente: cuando el emprendedurismo se construye con valores, constancia, respeto por lo aprendido y compromiso con la calidad, puede sostenerse durante más de cien años.
En este especial de PODER Agropecuario, viajando por el mundo, la historia de la familia Escudero se convierte en un ejemplo universal, que demuestra que las raíces, lejos de limitar, son la base más firme para crecer, trascender y dejar un legado.





