Del modelo familiar a la producción tecnificada: la avicultura se reinventa

En una zona caracterizada por su fuerte perfil productivo, el productor avícola Albert Penner apuesta a la expansión con tecnología de última generación para responder a la creciente demanda de carne de pollo en el país.

Desde su establecimiento ubicado en Colonia Sommerfeld – Departamento de Caaguazú (distritos de J.E. Estigarribia y J.M. Frutos) -, con unidades productivas específicamente en Campo 18, lidera un proyecto de ampliación que contempla la construcción de dos modernos galpones de engorde, consolidando así más de 15 años de trayectoria en el rubro.

“Empecé acompañando a mi suegro, que tenía el primer galpón en la zona. Siempre me gustó este trabajo. Con el tiempo construimos nuestra propia infraestructura y hoy seguimos invirtiendo porque vemos que el sector tiene futuro”, relató.

De la producción familiar a la avicultura tecnificada

El productor recordó que los inicios estuvieron marcados por un esquema más artesanal, con menor inversión y equipamientos básicos. Sin embargo, el avance tecnológico transformó el sistema productivo.

“Hace 15 años la tecnología era más limitada. Hoy todo cambió: los controles son más precisos, el manejo es más eficiente y la producción se vuelve más previsible. La innovación ya no es una opción, es una necesidad”, afirmó.

Los nuevos galpones —uno de 18 x 180 metros y otro de 21 x 150 metros— permitirán albergar hasta 89.000 aves por ciclo. El sistema contempla un período de cría de 42 días, seguido de las tareas de limpieza y desinfección, lo que posibilita cargar nuevos lotes aproximadamente cada 60 días.

Equipamiento moderno y mayor eficiencia

La infraestructura incorporará tecnología de la firma Plasson, especializada en soluciones automatizadas de ventilación, alimentación y provisión de agua, orientadas a mejorar el bienestar animal y optimizar los resultados productivos.

El modelo de integración permite que la empresa provea los pollitos, el balanceado y la asistencia técnica, mientras el productor se encarga del manejo diario. La sanidad es monitoreada mediante visitas veterinarias periódicas.

“El trabajo es muy detallista. Cada aspecto del manejo cuenta y, cuando se multiplican los números, esas pequeñas diferencias se vuelven decisivas”, explicó.

Inversión, financiamiento y generación de empleo

El proyecto representa una inversión cercana a los 4.800 millones de guaraníes para el núcleo de los dos galpones. El financiamiento se estructuró mediante créditos bancarios respaldados por la Agencia Financiera de Desarrollo (AFD), además de capital propio.

“Es una apuesta importante, pero confiamos en el negocio. Parte se financia y parte es inversión nuestra. La producción es la que permite sostener y devolver esa inversión”, señaló.

La obra genera empleo directo para entre 22 y 25 trabajadores durante un período estimado de cinco a seis meses, con el objetivo de iniciar la producción entre mayo y junio.

El aumento del consumo de proteína aviar y la expansión de la industria impulsan nuevas inversiones en la región. Además de la avicultura, el establecimiento mantiene actividades complementarias como tambo y agricultura a pequeña escala, lo que fortalece la sostenibilidad económica de la unidad productiva.

“Hay demanda y oportunidades. Es un rubro rentable, y ojalá más productores se animen a invertir. Con trabajo, tecnología y planificación se puede crecer”, concluyó.

 

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