La sostenida baja del dólar en Paraguay empieza a generar inquietud en los sectores vinculados a la producción y exportación de carne, donde los ingresos están atados a la moneda estadounidense mientras que la mayor parte de los costos se pagan en guaraníes.
Desde la Asociación Paraguaya de Productores y Exportadores de Carne (APPEC) advierten que la depreciación de la divisa —que en el último año rondó el 15 %— impacta de manera directa en la rentabilidad del negocio. La ecuación, explican, es sencilla: se cobra menos por lo vendido al exterior, pero los gastos operativos, salarios, insumos y servicios locales se mantienen sin variaciones relevantes.
Para los productores, este desajuste cambiario termina funcionando como un recorte de ingresos que no responde a la eficiencia productiva ni a la dinámica del mercado, sino a factores macroeconómicos. En consecuencia, se reducen los márgenes y se vuelve más difícil sostener planes de expansión o modernización.
Efectos que ya se sienten en el campo
Referentes del sector señalan que el escenario comienza a reflejarse en decisiones más conservadoras dentro de los establecimientos ganaderos. Entre los principales efectos mencionan:
- Menor retención de vientres para ampliar rodeos.
- Postergación de inversiones en infraestructura y tecnología.
- Estancamiento en la recomposición del stock ganadero.
La lógica empresarial, sostienen, es clara: sin previsibilidad en los ingresos, se frena cualquier apuesta de largo plazo. A su criterio, un tipo de cambio que no acompaña la realidad exportadora termina castigando precisamente a las actividades que generan divisas.
Pedido de señales desde la política económica
Desde el ámbito productivo consideran que las herramientas para atenuar estas distorsiones no están en manos del sector privado, sino de la conducción macroeconómica. En ese sentido, mencionan la capacidad de intervención del Banco Central del Paraguay en el mercado cambiario, mecanismo utilizado en otras etapas para suavizar fluctuaciones bruscas.
El planteo no apunta a subsidios ni a medidas excepcionales, recalcan, sino a condiciones que permitan sostener la competitividad exportadora y preservar el dinamismo de una cadena que tiene fuerte impacto en el empleo rural, la inversión y el ingreso de divisas.
Un impacto que trasciende al sector ganadero
La advertencia final es que la apreciación del guaraní no solo afecta al productor, sino que puede trasladarse al conjunto de la economía. Si la producción pierde impulso, se reduce también el volumen exportado, la circulación de recursos en el interior y la capacidad de generar nuevos puestos de trabajo.
El desafío, coinciden, será encontrar un equilibrio que mantenga la estabilidad macroeconómica sin erosionar la competitividad de uno de los principales motores productivos del país.




