La confirmación de nuevos casos de influenza aviar en Argentina volvió a encender las alarmas en el sector avícola, obligando a las autoridades a intensificar las medidas sanitarias y de vigilancia epidemiológica en distintas regiones del país.
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) informó la detección de brotes en establecimientos familiares ubicados en las provincias de Río Negro y Córdoba. Los casos fueron identificados en la localidad de Cervantes y en un predio de aves de traspatio en Los Zorros, respectivamente.
Se trata del segundo episodio registrado en ambas provincias dentro de este tipo de establecimientos, lo que motivó el refuerzo de operativos sanitarios en las zonas afectadas. A partir de estos hallazgos, las autoridades delimitaron áreas de prevención para intensificar los controles y rastrear posibles vínculos de contagio.
Ante este escenario, el organismo sanitario instó a los productores a extremar las medidas de bioseguridad y a notificar de inmediato cualquier signo compatible con la enfermedad, como alta mortandad o síntomas respiratorios, digestivos o neurológicos en las aves.
Entre las principales recomendaciones, se destaca evitar el contacto con aves silvestres o enfermas, mantener a los animales en espacios cerrados, utilizar vestimenta exclusiva para el manejo y desinfectar herramientas y superficies. Asimismo, se aconseja consumir únicamente productos avícolas correctamente cocidos y leche pasteurizada para reducir riesgos sanitarios.
El brote corresponde a una cepa H5 de alta patogenicidad, confirmada días atrás tras registrarse muertes en distintas especies de aves de corral. Desde entonces, se activaron protocolos para contener la propagación del virus.
La situación genera preocupación creciente en el sector productivo. Desde la Cámara Argentina de Productores Avícolas advirtieron que el avance de la enfermedad podría provocar la quiebra de miles de productores y afectar el abastecimiento de huevos a nivel nacional.
Además del impacto económico, los brotes afectan el estatus sanitario del país. Argentina ya perdió en tres ocasiones la condición de país libre de influenza aviar otorgada por organismos internacionales, lo que repercute directamente en sus exportaciones.
En este contexto, las autoridades mantienen la vigilancia activa y refuerzan las estrategias de prevención para evitar una mayor propagación del virus en el territorio.




