FAO destaca el potencial de la acuicultura para fortalecer la seguridad alimentaria y el desarrollo sostenible

La acuicultura desempeñará un papel cada vez más importante para responder a la creciente demanda mundial de alimentos acuáticos y contribuir a la seguridad alimentaria. Así lo afirmó Javier Villanueva, oficial principal de Pesca y Acuicultura de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) para América Latina y el Caribe, quien destacó la necesidad de impulsar un desarrollo sostenible del sector, acompañado de una adecuada planificación, gobernanza y protección de los ecosistemas.

Villanueva explicó que la FAO trabaja bajo cuatro prioridades: una mejor producción, una mejor nutrición, un mejor ambiente y una vida mejor, sin dejar a nadie atrás. En ese marco, señaló que la pesca y la acuicultura forman parte de la estrategia denominada Transformación Azul, orientada a fortalecer los sistemas alimentarios acuáticos para que contribuyan a dietas saludables y asequibles. «Buscamos que los sistemas alimentarios acuáticos contribuyan a ofrecer dietas saludables y asequibles, mientras la producción sea sostenible y resiliente. También buscamos conservar la biodiversidad, generar mejores empleos y fortalecer los medios de vida de las personas que dependen de este sector», expresó.

El especialista explicó que la FAO concentra su trabajo en tres grandes líneas de acción: la intensificación sostenible de la acuicultura, la gestión y el ordenamiento sostenible de las pesquerías y el fortalecimiento de cadenas de valor eficientes e inclusivas.

En ese sentido, señaló que la pesca extractiva ha llegado prácticamente a un límite en sus capturas, por lo que la acuicultura tendrá un rol cada vez más relevante para abastecer la creciente demanda de pescado y otros productos acuáticos. «La acuicultura va a jugar un rol muy importante para atender la demanda futura de productos acuáticos destinados a la seguridad alimentaria y nutricional de la población», afirmó.

Villanueva sostuvo que América Latina y el Caribe cuentan con un alto potencial para desarrollar la actividad gracias a la disponibilidad de cuerpos de agua continentales y extensas zonas costeras. Sin embargo, remarcó que ese crecimiento debe planificarse adecuadamente, identificando las áreas más aptas para la producción antes de impulsar nuevos emprendimientos.

Asimismo, explicó que la FAO promueve el cultivo de especies nativas y actualmente desarrolla iniciativas en distintos países de la región, entre ellas un plan nacional para el desarrollo de la acuicultura en Costa Rica, además de estudios sobre especies amazónicas en Sudamérica. También impulsa programas en Bolivia, Honduras y Belice para vincular a los pequeños acuicultores con las compras públicas y los programas de alimentación escolar. «Nuestro objetivo no es solamente ayudar a producir, sino también facilitar que los productores tengan acceso a mercados y que estos alimentos lleguen a quienes más los necesitan», indicó.

El representante de la FAO recordó además que los sistemas alimentarios acuáticos presentan una menor huella de carbono que otras formas de producción de proteína animal y constituyen una alternativa saludable para mejorar la alimentación de la población.

En materia ambiental, sostuvo que el crecimiento del sector debe apoyarse en una adecuada gobernanza, basada en evidencia científica y en el trabajo conjunto entre gobiernos, productores, academia, comunidades y organismos responsables de la conservación. «Las decisiones deben tomarse con base en información científica y buscando un equilibrio entre la producción, la conservación de la biodiversidad y el bienestar de las personas», señaló.

Villanueva también resaltó la importancia de fortalecer la bioseguridad y aplicar el enfoque de Una Sola Salud, que integra la salud de las personas, de los animales y del ambiente para reducir riesgos sanitarios y garantizar la inocuidad de los productos acuáticos.

Otro aspecto destacado fue el reconocimiento del papel de las mujeres dentro de la pesca y la acuicultura. Explicó que muchas desempeñan funciones esenciales en el procesamiento, la preparación y la comercialización de los productos, aunque ese trabajo no siempre es visibilizado. «Es importante reconocer el aporte de las mujeres, porque cumplen un rol fundamental dentro de toda la cadena productiva y deben tener las mismas oportunidades que el resto de los actores del sector», afirmó.

Asimismo, destacó el potencial que existe en la región para desarrollar nuevas actividades, como el cultivo de algas y de especies asociadas a los manglares, las cuales pueden generar empleo y contribuir a la restauración de ecosistemas costeros.

Finalmente, Villanueva recordó que la FAO estima que para 2050 la demanda mundial de productos acuáticos aumentará alrededor de un 22 % y señaló que la organización acompaña a los países de Centroamérica en la adopción de las Directrices Voluntarias para la Acuicultura Sostenible, el primer instrumento internacional en esta materia. «Debemos desarrollar la acuicultura con una visión de largo plazo, fortaleciendo las políticas públicas, la sostenibilidad y la gobernanza para responder a los desafíos alimentarios del futuro», concluyó.

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