A las puertas de cumplir un siglo de presencia en el Chaco, la Cooperativa Chortitzer reivindica el cooperativismo como uno de los motores que hicieron posible el desarrollo productivo de la región. Para su presidente, Ronald Reimer, el desafío hacia adelante pasa por fortalecer las alianzas, generar previsibilidad y seguir integrando a los distintos actores que forman parte de la economía chaqueña.
Reimer destacó el valor de reunir a líderes de distintas generaciones para intercambiar experiencias y proyectar nuevas oportunidades. “Creo que este evento va a ser muy impactante y multiplicador, porque reúne a diferentes líderes, tanto de la actualidad como jóvenes. Estos espacios nos permiten preguntarnos qué podemos aportar y cómo podemos seguir construyendo juntos”, señaló, durante el 1.er Congreso Prodinamis “Una Patria Nueva”, realizado el 18 de agosto en el Centro de Convenciones del Paseo La Galería, en Asunción.
Para el titular de Chortitzer, el modelo cooperativo adquiere una dimensión particular en el Chaco, donde las cooperativas agropecuarias han asumido históricamente un papel relevante ante las características y desafíos de la región. “En el Chaco, las cooperativas agropecuarias son muy conocidas y tienen un rol primordial en el desarrollo. El sector privado y el cooperativismo juegan un papel importante, especialmente porque el Estado todavía no tiene la misma presencia en todos los lugares”, explicó.
Sin embargo, Reimer remarcó que el desarrollo no puede construirse de manera aislada. En ese sentido, destacó la articulación con productores, vecinos, empresas, bancos, proveedores, clientes e instituciones públicas como una herramienta fundamental para generar condiciones favorables para la producción. “Siempre ponemos énfasis en integrar a todas las partes: nuestros socios, otros vecinos, empresas agropecuarias, bancos, proveedores y clientes. También buscamos alianzas con diferentes ámbitos del Estado”, afirmó.
Como ejemplo, mencionó los trabajos y convenios desarrollados con instituciones como el Instituto Forestal Nacional (Infona), el Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades), la Policía Nacional, la Comandancia y el Ministerio del Interior. “Buscamos preparar las herramientas, las bases y el ambiente necesario para que pueda darse el desarrollo, la motivación y el empuje que se necesitan”, sostuvo.
Producir en un escenario de incertidumbre
La actividad agropecuaria enfrenta, además, factores que escapan al control de los productores. Reimer señaló que el clima, la posibilidad de períodos de sequía y los movimientos del tipo de cambio forman parte de un escenario que obliga a las empresas a fortalecer su capacidad de adaptación. “Siempre existen momentos más complicados, ya sea por el clima, por la sequía o por otros impactos. También está el tipo de cambio. Como somos una cooperativa exportadora, este escenario nos impactó bastante, pero no positivamente, sino negativamente”, indicó.
Ante esta realidad, consideró que uno de los principales desafíos del sector es alcanzar mayor previsibilidad. “Son diferentes momentos en los que tenemos que buscar un balance y, sobre todo, una mayor previsibilidad en el tiempo”, manifestó.
La historia de Chortitzer está estrechamente ligada a la construcción productiva del Chaco. La organización se prepara para celebrar el próximo año sus 100 años de presencia en la región, un aniversario que refleja la evolución de un proyecto que comenzó con una estructura mucho más pequeña.
La Cooperativa Chortitzer se constituyó formalmente en 1962, mientras que la asociación civil tiene una trayectoria anterior. El proceso comenzó, según explicó, con un comité informal que posteriormente dio paso a una estructura institucional y, más adelante, a la unidad productiva cooperativa.
Para Reimer, esa evolución deja una enseñanza que trasciende a la propia organización: la importancia de formalizar, planificar y ordenar las actividades productivas. “Lo rural tiene que formalizarse. No puede ser improvisado; tiene que estructurarse, planificarse y organizarse. Tiene que haber orden y sistemas que permitan evitar conflictos y, al mismo tiempo, mejorar la eficiencia”, enfatizó.
Una red que trasciende fronteras
Actualmente, la actividad de Chortitzer se desarrolla dentro de una amplia red de relaciones comerciales, con empresas nacionales e internacionales, además de sus propios asociados como parte de la cadena productiva. “Trabajamos con muchísimas empresas, entre clientes y proveedores. Tenemos empresas nacionales e internacionales y exportamos a más de 30 países”, destacó.
El modelo, agregó, también permite que los propios socios participen activamente de la dinámica económica de la cooperativa. “Muchos de nuestros proveedores son los mismos asociados. Algunos están conformados como empresas, pero la mayoría participa como personas físicas”, explicó.
Con la mirada puesta en su centenario, la visión de Reimer coloca nuevamente al cooperativismo en el centro de una discusión mayor: cómo seguir generando desarrollo en el Chaco en un contexto marcado por desafíos climáticos, económicos y cambiarios, pero también por oportunidades para quienes logren articular producción, inversión, conocimiento y cooperación.




