El desarrollo de Paraguay requiere algo más que buenos indicadores económicos. Esa fue una de las reflexiones planteadas por los disertantes del 1.er Congreso Prodinamis “Una Patria Nueva”, quienes pusieron en debate el papel de los valores, la integridad, la familia y el liderazgo en la construcción de una sociedad sostenible.
Desde una perspectiva basada en los valores cristianos, el conferencista Emilio Agüero sostuvo que los cambios profundos en una sociedad comienzan en cada persona y se proyectan posteriormente hacia la familia y la comunidad.
“La transformación, desde el punto de vista bíblico, empieza en la persona y luego va decantando hacia la sociedad”, explicó. A su criterio, cuando los individuos incorporan principios morales y éticos a su vida cotidiana, generan condiciones para una convivencia basada en el orden y el respeto.
Agüero también destacó la responsabilidad de quienes ocupan posiciones de liderazgo. Señaló que un presidente, un gerente, un pastor o un padre de familia pueden influir en su entorno a través de sus decisiones y, principalmente, mediante el ejemplo. “Cada líder, desde su lugar de influencia, tiene que bajar eso a la gente y fundamentalmente transformar el entorno que está viviendo”, afirmó.
En tanto, Joshua Abreu llevó la discusión hacia la relación entre prosperidad e integridad. Planteó que el crecimiento económico, por sí solo, no garantiza el bienestar de una sociedad si no está acompañado por principios que permitan sostenerlo en el tiempo.
“Mucha gente quiere ser próspera, pero sin tener la parte moral o ética”, cuestionó Abreu, quien remarcó que la integridad debe mantenerse en los distintos ámbitos de la vida. “No puedo hacer una cosa en un lado y otra cosa en otro lado. Y eso no se sostiene en el tiempo”, sostuvo.
Para el disertante, un Paraguay productivo y con posibilidades de crecimiento debe considerar también aspectos sociales y familiares. La prosperidad empresarial, señaló, pierde sentido cuando se produce a costa de otros ámbitos fundamentales de la vida.
“Podés ser próspero en tu empresa, pero abandonás a tus hijos. Eso no sirve a largo plazo”, afirmó, al advertir que el desafío de una nación no se reduce a hacer crecer su economía.
Las exposiciones coincidieron así en una idea central: el desarrollo sostenible de Paraguay también depende de las decisiones individuales, la calidad del liderazgo y la capacidad de construir relaciones sociales y familiares sólidas. Una mirada que propone discutir no solo cuánto puede crecer el país, sino también sobre qué principios quiere sostener ese crecimiento.




