Una nueva orden ejecutiva apunta a ampliar las opciones de comercialización para los productores, facilitar el procesamiento en plantas pequeñas y aumentar la competencia frente a la concentración de la industria frigorífica.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que busca ampliar las alternativas de comercialización para los ganaderos estadounidenses y fortalecer la participación de pequeños y medianos procesadores dentro de la cadena de la carne.
La disposición, firmada el 4 de septiembre, instruye al Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) a reducir determinadas barreras que dificultan que los productores puedan procesar y comercializar carne proveniente de sus propios establecimientos en otros estados. La medida mantiene como requisito el cumplimiento de las normas de inocuidad alimentaria. El objetivo central es ampliar el acceso al mercado y generar mayores opciones para los productores, en un sector donde buena parte de la capacidad de faena y procesamiento está concentrada en grandes empresas.
La orden establece varias acciones para facilitar la participación de establecimientos pequeños. Entre ellas se contempla asistencia técnica y capacitación, además de mecanismos para agilizar la incorporación de plantas a los programas de inspección que permiten comercializar productos fuera del estado donde fueron procesados.
También se prevé la creación de un programa de créditos destinado a pequeños y regionales procesadores de carne, con el propósito de ayudarlos a mantener sus operaciones, ampliar su capacidad y ofrecer más alternativas a los ganaderos. Otro de los puntos contempla modernizar determinados procesos de inspección para concentrarlos en aspectos esenciales de seguridad alimentaria y, al mismo tiempo, reducir costos y trámites considerados innecesarios.
De esta manera, la administración Trump busca que los productores tengan más posibilidades de elegir dónde procesar y comercializar sus animales, en lugar de depender exclusivamente de los grandes establecimientos frigoríficos.
Una medida en medio de precios récord
La decisión se produce mientras Estados Unidos enfrenta una fuerte reducción de su rodeo bovino. Según la Casa Blanca, el hato nacional se encuentra en su nivel más bajo en 75 años, mientras que la demanda de carne vacuna continúa creciendo. La menor disponibilidad de ganado ha contribuido a mantener elevados los precios de la carne para los consumidores. Reuters señaló que la contracción del rodeo estuvo relacionada, entre otros factores, con sequías e incendios que afectaron la producción ganadera.
En este escenario, el Gobierno estadounidense intenta actuar simultáneamente sobre la oferta y sobre la estructura de la cadena. Por un lado, busca incrementar la disponibilidad de carne; por otro, pretende ampliar la competencia y las opciones de procesamiento para los productores. Como parte de esa estrategia, la administración también incrementó temporalmente en 300.000 toneladas métricas el contingente arancelario para determinados recortes de carne vacuna magra. La medida comenzó a aplicarse en septiembre y se distribuirá en tres tramos de 100.000 toneladas.
La política genera un escenario de contrastes para la ganadería estadounidense. Mientras la apertura de nuevas vías de procesamiento podría beneficiar a los productores al ofrecerles más alternativas para colocar su carne, el aumento de las importaciones genera preocupación entre sectores ganaderos que temen una presión sobre los precios del ganado nacional.
La iniciativa de Trump, por tanto, no se limita a permitir la venta directa de carne. Plantea una transformación más amplia de la cadena, con mayor participación de pequeños procesadores, más opciones de comercialización y una revisión de las reglas que rigen la competencia en el mercado ganadero.
El desafío será determinar si estas medidas consiguen traducirse en mejores oportunidades para los productores y, al mismo tiempo, en precios más accesibles para los consumidores estadounidenses.




