Desde su creación en 2009, la Cooperativa Carolina trabaja junto a productores de la agricultura familiar campesina mediante servicios, insumos y financiamiento. Su gerente, Jerold Warkentin, destacó el crecimiento de la entidad y la confianza construida con sus socios a lo largo de los años.
La Cooperativa Carolina acompaña actualmente a unos 130 productores agropecuarios entre sus 570 socios, con una producción que abarca rubros como sésamo, horticultura, tomate, locote y leche, además de alimentos elaborados por las familias rurales, como huevos, queso y aves de corral.
El gerente de la entidad, Jerold Warkentin, explicó que el trabajo de la cooperativa consiste en acompañar a los productores durante cada zafra, facilitándoles servicios e insumos mediante financiamiento, que posteriormente pueden ser saldados con la entrega de su producción. “Nosotros somos una cooperativa rural. Todos nuestros productores son de la agricultura familiar campesina, tienen pequeñas fincas y, como cooperativa, les hacemos el plan de trabajo de zafra y les proveemos servicios e insumos con financiamiento”, explicó.
Este modelo de trabajo también permitió fortalecer progresivamente la relación con los productores. Warkentin recordó que, en los primeros años, uno de los principales desafíos fue construir confianza, debido a las experiencias que algunos productores habían tenido anteriormente con intermediarios. “Costó construir la lealtad del productor porque había tenido malas experiencias con los intermediarios. Pero, en el camino, aprendieron que la cooperativa camina al lado de ellos y que está para ayudarles”, señaló.
Crecimiento de la cooperativa
La Cooperativa Carolina inició sus actividades en 2009 con un capital de aporte de G. 20 millones. Actualmente, según Warkentin, ese capital supera los G. 17.000 millones. “Empezamos como una pequeña cooperativa, con un capital de aporte de G. 20 millones, y hoy estamos con más de G. 17.000 millones. Entonces, va creciendo, hay mucho crecimiento”, destacó.
En este proceso, la Cooperativa Friesland se mantiene como uno de sus principales aliados, con acompañamiento en aspectos relacionados con asistencia e insumos.
La articulación entre cooperativas también permitió desarrollar el Parador Sabores del Campo, un espacio creado en conjunto con Friesland donde las amas de casa pueden comercializar productos provenientes de sus fincas, como gallinas, huevos, queso y otros alimentos.
Warkentin también se refirió a los años difíciles que atravesaron los productores debido a cuestiones climáticas y resaltó la importancia de mantener el vínculo con la cooperativa durante los períodos de mayor dificultad. “Que el productor no deje de lado su cooperativa. Que se acerque nuevamente si está difícil, porque las cooperativas ayudan a sus productores”, afirmó.
En ese sentido, sostuvo que la organización resulta especialmente importante para los pequeños productores, quienes pueden acceder a mayores posibilidades mediante el trabajo conjunto. “Únicamente juntos, trabajando en cooperativa, podemos ser fuertes. El pequeño productor solo no va a lograr; juntos, únicamente”, concluyó.




