La participación de GPSA marcó un fuerte énfasis técnico y productivo en el Día de Campo Arroz 2026, espacio de análisis sectorial organizado por Arrozal Agronegocios y desarrollado en Villa Franca, departamento de Ñeembucú.
Durante el encuentro, el ingeniero Jorge Luis Benítez, representante de GPSA, advirtió que el arroz es uno de los sistemas agrícolas más complejos y exigentes del país, tanto por su nivel de inversión como por la precisión técnica que demanda.
“El productor arrocero trabaja con márgenes muy ajustados y con requerimientos muy específicos en maquinaria, genética, financiamiento e insumos. Es una actividad que no admite improvisaciones y necesita personal altamente capacitado”, expresó.
El especialista señaló que uno de los principales retos sigue siendo el manejo agronómico, especialmente el control del arroz colorado y la incorporación de tecnologías que permitan mejorar la uniformidad del cultivo. A su criterio, la competitividad no depende solo del volumen producido, sino de lograr estándares de calidad homogéneos que respondan a las exigencias de los mercados internacionales.

“Debemos apuntar a un producto estable, sin mezclas, que mantenga la misma calidad de cocción en cualquier destino. Esa consistencia es la que permitirá posicionar al arroz paraguayo con identidad propia”, sostuvo. Benítez también remarcó la necesidad de avanzar en aspectos estructurales que acompañen el esfuerzo del productor, como la certificación de semillas, mayor desarrollo logístico y mejores vías de salida para la cosecha. Según indicó, estos factores inciden directamente en los costos y en la posibilidad de competir con otros países productores.
En el plano empresarial, compartió la experiencia que vienen desarrollando en la Estancia 7 Puntas, donde integran agricultura y ganadería bajo un esquema de organización por unidades productivas, buscando eficiencia técnica y económica. “La diversificación es hoy una necesidad, no una opción. Ningún productor puede depender de un solo rubro; equilibrar distintas actividades permite sostenerse frente a precios variables y escenarios climáticos o comerciales cambiantes”, explicó.
La jornada permitió intercambiar experiencias entre empresas, técnicos y productores, con un mensaje coincidente: el futuro del arroz paraguayo dependerá de la incorporación de tecnología, la formación de más profesionales especializados y una articulación más estrecha entre el sector público y privado para superar los desafíos que aún limitan su desarrollo.




