Día de campo impulsa la capacitación de productores cañeros en Colonia Independencia

En el marco del Día de Campo de Caña de Azúcar, realizado los días 05 y 06 de marzo en el predio donde se construye la futura fábrica azucarera de la entidad, en Colonia Independencia, departamento de Guairá, el equipo de Poder Agropecuario conversó con el ing. Otilio Gómez, asesor técnico de la Cooperativa Carlos Pfannl, sobre la situación actual del rubro cañero y los desafíos para su desarrollo.

Gómez destacó la importancia histórica de la región para la producción de caña de azúcar en Paraguay.

«Nuestro departamento y los departamentos colindantes de Guairá son parte de la cuenca cañera. Colonia Independencia es el ícono en Paraguay de producción de caña de azúcar», inició Gómez.

El asesor explicó que el sector ha atravesado varios altibajos, pero que desde la cooperativa se están impulsando proyectos para fortalecerlo.

«El proyecto se debería realizar en dos etapas: la primera sería la producción y la otra la industrialización».

El productor debe verse como empresario

Uno de los puntos centrales señalados por el técnico es la necesidad de profesionalizar la producción.

«Hablando de producción necesitamos todavía encarar de una manera más técnica, que el productor se sienta un empresario dentro de su finca. Muchas veces hablamos de empresa y los productores piensan en empresas multinacionales de millones de dólares, pero no es así. El productor tiene que entender que tiene que tener sus registros, tiene que instruirse, tiene que leer un poco más».

Según Gómez, la gestión dentro de la finca es clave para conocer la realidad productiva.

«Tener un registro porque sin esto no podemos tener un balance y sin balance no podes saber si ganas o perdes. Entonces para tener esa ubicación como productor en tu finca, no hay otro camino que tener registro, balance y valuación. Si haces bien, si haces mal o te quedas en tu lugar. De ahí nació también este día de campo».

Problemas detectados en la producción cañera

El evento surgió justamente a partir de dificultades identificadas entre los productores cañeros de la región.

Entre los principales problemas mencionó:

  • Falta de identificación de variedades

  • Manejo deficiente de la nutrición

  • Problemas en el control de plagas y enfermedades

  • Falta de manejo agrícola y agronómico eficiente

Según explicó, estas limitaciones afectan directamente el volumen de producción.

«Por esos problemas la caña de azúcar no sobra, es por eso que se debe mejorar para que el productor pueda tener en su finca un volumen alto e importante de materia prima para poder negociar».

También remarcó que el nivel de producción influye directamente en la capacidad de negociación del productor.

«Si tenés un volumen mínimo, una producción baja y de mala calidad, tu poder de negociación es mucho más reducido».

Un rubro que busca posicionarse

Gómez recordó que históricamente la caña de azúcar quedó rezagada frente a otros cultivos agrícolas importantes.

«El rubro cañero de azúcar quedaba un poco rezagado entre los demás rubros agrícolas importantes como la soja, maíz, girasol o los cultivos extensivos, pero últimamente, hace dos años, con la ley del etanol se logró que la producción de caña tenga un respaldo legal».

Esto abre nuevas oportunidades para el sector.

«El rubro de caña de azúcar se ve como un rubro emergente importante para el productor. Pero necesitamos cuidar nuestro suelo, identificar las variedades y tener un manejo adecuado como cualquier otro rubro».

Además, señaló la importancia de adoptar nuevas tecnologías.

«El productor tiene ahora que acostumbrarse a los días de campo, a las informaciones, al análisis de suelo, a la nutrición adecuada y a la agricultura de precisión».

La caña de azúcar como fuente de energía

El asesor también destacó el rol estratégico del cultivo en la generación de energía.

«El productor cañero debe sentirse importante, porque produce caña de azúcar que va a ser transformada en etanol, que es energía. Y la energía hoy cuesta mucho, porque ahora el problema de la guerra y compañía tiene mucho peso en el valor del petróleo y por ende del gasoil».

En ese sentido, mencionó el potencial del mercado de combustibles mezclados.

«La mezcla de etanol con nafta, por ejemplo, es un mercado emergente bastante importante para que el productor pueda perseguir técnicas de producción sustentable y que en el tiempo pueda sentirse digno en su campo».

La relación entre el productor y la industria

Gómez subrayó que el desarrollo del rubro depende de una relación equilibrada entre productores e industria.

«La sinergia entre productor e industria tiene que suceder. La industria necesita materia prima en volumen y calidad, y el productor necesita un mercado seguro para vender su materia prima».

Para lograrlo, insistió en la necesidad de mejorar la calidad del producto.

«El productor que necesita hacer un buen negocio y que el industrial esté conforme con la materia prima que recibe en el ingenio, tiene que entregar una materia prima de calidad».

Esto se logra mediante mejoras en el manejo productivo.

«Eso se logra con técnicas de producción, con nutrición adecuada, con agricultura de precisión y con muchos factores que conllevan a tener una materia prima de calidad para el ingenio».

Mayor rendimiento, mejores resultados

El técnico explicó que el rendimiento por hectárea puede cambiar completamente la rentabilidad del productor.

«Yo produciendo 40 o 50 toneladas por hectárea por un precio de 200 mil guaraníes por tonelada tengo 10 millones de guaraníes por hectárea de rendimiento bruto. Pero si llego a 80, 100 o 120 toneladas por hectárea por ese mismo valor comercial por tonelada de caña, es otro número».

Ese aumento permite reinvertir en la producción.

«Eso me facilita mucho más invertir en mi suelo, en nutrición, en informaciones y en agricultura, en otros menesteres que hacen que mi producción salte de una producción baja y de mala calidad a una producción sustentable de muchas toneladas por hectárea y que me pueda redituar en beneficio y mejorar la calidad de vida».

El precio de la caña en Paraguay

Otro aspecto mencionado fue la falta de regulación en el precio de la caña de azúcar.

«El productor cañero se acostumbra mucho a quejarse del precio. No hay un ente que regula el precio de la caña de azúcar en Paraguay, como sucede con otros productos que se regulan en Chicago y en otros lugares».

Actualmente, el precio depende directamente de los ingenios.

«La caña acá es a nivel local. Sale un ingenio con un precio y el otro también, y el productor ya queda medio acostumbrado a esa situación».

El rol de la Cooperativa Carlos Pfannl

Finalmente, Gómez explicó el trabajo que viene realizando la cooperativa con los productores cañeros.

Actualmente trabajan con alrededor de 17.000 hectáreas de caña de azúcar entre socios y clientes.

«Tenemos la línea caña que nosotros llamamos en la cooperativa, que es un sistema financiero que le financia a los productores los insumos agrícolas para la producción de caña y se cobra al final de la zafra».

Aunque la cooperativa no cuenta con ingenio propio, articula la comercialización con la industria.

«La cooperativa no tiene ingenio, pero articulamos la venta de materia prima con el ingenio de Walko S.A. Entonces entra su caña en Walko y nosotros le cobramos su financiamiento y le repasamos el saldo al productor», concluyó.

El día de campo se presenta así como un espacio fundamental para el aprendizaje y la actualización de los productores, acercando conocimientos técnicos y promoviendo un manejo más eficiente del cultivo. La capacitación y el intercambio de experiencias son considerados pasos esenciales para mejorar la productividad en el sector cañero.

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