La ganadería bubalina en Argentina continúa su expansión, consolidándose como una alternativa productiva eficiente, especialmente en el Nordeste Argentino (NEA), donde las condiciones tropicales y subtropicales dificultan la ganadería bovina tradicional.
En los últimos diez años, el rodeo de búfalos más que se duplicó, pasando de alrededor de 94.000 a casi 203.000 cabezas, un crecimiento de más del 115 %.
Este avance responde a las ventajas que ofrece el búfalo: mayor rusticidad, resistencia al calor y mejor aprovechamiento de pasturas de menor calidad, lo que lo hace especialmente apto para zonas con suelos bajos y climas adversos. Aunque la producción bubalina representa todavía una fracción pequeña del total ganadero nacional, su presencia se extiende a 20 de las 23 provincias, con una fuerte concentración en Corrientes, Formosa, Chaco y Santa Fe.
El crecimiento también se refleja en la faena y en la producción de carne, con cifras que muestran una tendencia al alza en los últimos años, y el ingreso de la especie al sistema nacional de trazabilidad como herramienta clave para abrir mercados más exigentes.





