El campo pide empatía: la voz del ovino merino en Extremadura

En el marco del II Congreso de Ganadería Sostenible, realizado en Extremadura, España, Poder Agropecuario tuvo la oportunidad de conversar con María del Camino y Joaquín Ortiz, ambos productores de ganado ovino merino, quienes compartieron su visión sobre la realidad del sector y los desafíos que enfrenta la ganadería en la actualidad.

María del Camino destacó la relevancia del congreso, subrayando el alto nivel técnico y la diversidad de los temas abordados. “A nivel técnico es un congreso muy potente. No recuerdo ningún evento con esta variedad de temáticas ni con expertos de talla mundial”, señaló. Además, resaltó que no es habitual en España contar con la participación de más de 28 países y más de 50 ponentes de élite, abordando problemáticas que muchas veces no son políticamente correctas o no suelen discutirse abiertamente.

Desafíos de la ganadería

Aprovechando la presencia de diversos representantes políticos, Camino habló sobre las dificultades que enfrenta el ganadero en su día a día, especialmente en lo que respecta al relevo generacional. “El sector ganadero atraviesa muchas dificultades, como la inseguridad, la elevada carga económica y fiscal, y una situación de casi esclavitud que desanima a las nuevas generaciones”, afirmó.

Por su parte, Joaquín Ortiz coincidió en que la ganadería es un trabajo duro y que la falta de mano de obra representa uno de los principales problemas del sector. “La gente joven no quiere incorporarse a la ganadería porque es un trabajo muy sacrificado: se trabaja fines de semana, feriados y vacaciones”, explicó.

Camino también fue crítica con la forma en que se legisla el sector ganadero. “No debería legislarse desde despachos por funcionarios que lo más cerca que han estado del campo es viendo una película. No entienden la función reguladora de la ganadería ni la realidad de quien duerme junto al ganado o pisa el terreno todos los días”, sostuvo.

Asimismo, enfatizó la necesidad de mayor empatía por parte de las administraciones. “En el campo no se puede trabajar como en una oficina. Hay otras realidades, urgencias y factores que no se pueden controlar, como la falta de lluvias o la enfermedad de un animal. Son cuestiones básicas para quienes pisamos tierra, pero que muchas veces no se comprenden desde la administración”, agregó.

La importancia de la oveja merina

En relación con su producción, Camino explicó que la oveja merina es la raza más importante de España y uno de los patrimonios genéticos más valiosos del país. “Es una oveja presente en todos los continentes; los propios ingleses la llaman la reina de las razas”, afirmó.

Se trata de una raza apta para la producción de lana, carne y leche. “Nosotros nos dedicamos únicamente a la producción de carne y lana, pero trabajar con una raza de esta importancia, que además forjó un país a través de la trashumancia, es un orgullo a nivel histórico e institucional”, explicó.

Comercialización de la raza merina

“La oveja merina tiene mucho futuro”, aseguró Joaquín Ortiz, quien destacó el posicionamiento de esta raza en el mercado árabe, principal consumidor de carne ovina. En cuanto a la lana, señaló que se exporta a países especializados en la transformación de prendas de alto lujo.

Ortiz también explicó que el consumo de cordero en España ha disminuido principalmente debido al precio. “El cordero es caro porque la ganadería ovina es compleja de manejar y carece de mano de obra”, señaló. Actualmente, el precio del cordero ronda los 130 euros, mientras que en base a su experiencia la lana lo comercializan entre 3 y 4 euros.

Trayectoria y relevo generacional

Joaquín Ortiz relató su historia familiar ligada a la ganadería. “Mi abuelo paterno compró ovejas de la ganadería de los Hidalgos, una cabaña que subía a los puertos de León y bajaba a Extremadura en primavera. A partir de ahí, mi padre continuó con la ganadería tras el fallecimiento de mi abuelo”, recordó.

Actualmente, Joaquín y su hermano gestionan la cabaña heredada de su padre, que pasó de 600 ovejas a contar hoy con 4.000 madres merinas puras.

En cuanto a la mejora genética del rebaño, explicó que han seleccionado líneas de merino con mayor rendimiento cárnico y lana de 21 micras, optimizando la calidad de la fibra mediante la reducción de la micra. Asimismo, avanzan en la mejora de los sementales eliminando la boja, el pliegue de piel característico del merino, con el fin de facilitar la esquila y mejorar el manejo productivo.

Entre la tradición heredada de generación en generación y la necesidad de adaptarse a los nuevos desafíos productivos y normativos, María del Camino y Joaquín Ortiz representan a una ganadería que resiste, se transforma y sigue defendiendo el valor del trabajo en el campo.

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