Brasil anticipa un 2026 con precios sostenidos para la carne vacuna, aunque el escenario está lejos de ser homogéneo.
La menor disponibilidad de animales para faena, consecuencia de varios años de alta liquidación de hembras, comienza a impactar de lleno en la oferta, marcando un punto de inflexión para el principal exportador mundial.
El ajuste productivo, impulsado por la necesidad de recomponer el rodeo, derivará en una caída de la producción y en una menor presencia de carne tanto en el mercado interno como en el externo. Si bien esta restricción podría sostener los valores, también expone las debilidades estructurales de un modelo que priorizó volumen y exportaciones por sobre la sostenibilidad del stock ganadero.
En este contexto, el “escenario firme” proyectado para 2026 aparece más vinculado a la escasez que a una mejora genuina del sistema productivo, abriendo interrogantes sobre la capacidad de Brasil para sostener su liderazgo en un mercado global cada vez más exigente.





