El especialista en piscicultura Juan Pío Rivaldi Ojeda compartió su historia, su visión y los desafíos del sector acuícola paraguayo durante el programa Poder Agropecuario 360, emitido por Radio Unión R800 AM y Unión TV, bajo la conducción de Edith Orzusa y en el segmento Poder Acuícola con la Dra. Susana Barúa.
Con casi 40 años de trayectoria, Rivaldi recordó que su vínculo con la piscicultura nació en la infancia. “Desde chico acompañaba a mi papá. Me enamoré de la actividad y nunca más la dejé. Esto ya es un legado familiar”, expresó.
Destacó que su padre fue uno de los pioneros en la introducción legal de especies como la tilapia y la carpa al país, proceso que posteriormente quedó regulado por la Ley 3556, que rige la actividad acuícola en Paraguay. “La piscicultura es una actividad joven en comparación con la agricultura. Por eso necesita orientación técnica. El mercado existe, pero todavía no estamos produciendo lo suficiente para abastecerlo”, afirmó.
Del río al estanque: cómo evolucionó la producción
Rivaldi recordó que décadas atrás la abundancia de peces en los ríos hacía innecesaria la producción en estanques. “Antes ibas al río y elegías el dorado que querías sacar. Hoy eso cambió. Por eso la piscicultura es clave: suple la extracción y ayuda a preservar las especies”.
En ese contexto, resaltó el crecimiento del pacú como especie estrella de la producción nacional. “El pacú ya está plenamente desarrollado a nivel comercial. Hoy en el mercado predomina el pacú de piscicultura, y eso aliviana la presión sobre el río”. También mencionó el potencial del carimbatá, la boga y el surubí, aunque reconoció que aún faltan programas sólidos de producción de alevines para expandir estas especies.
Producción estable y precios equilibrados
Uno de los puntos más destacados fue la estabilidad de precios en la piscicultura. “El pacú lo mantengo todo el año a 45.000 guaraníes el kilo. En el río sube o baja según la oferta. En piscicultura hay equilibrio”.
Explicó que la clave está en la planificación técnica, especialmente en especies como la tilapia, cuyo ciclo es anual y requiere cosecha antes de su reproducción para evitar sobrepoblación y pérdidas. “Si no hay asistencia técnica, el pequeño productor se frustra. Puede perder todo sin saber qué pasó. Por eso necesitamos políticas públicas que acompañen”.
El desafío: fortalecer al pequeño productor
Rivaldi fue enfático al señalar que el desarrollo del sector depende del apoyo a los pequeños productores. “Cuando fortalecemos a la mayoría, tenemos estabilidad. Si el pequeño productor fracasa, el sistema se debilita”.
Indicó que la asistencia debe abarcar desde la selección del terreno y la construcción de estanques hasta el manejo del agua, la alimentación y la comercialización.
En materia normativa, explicó que la Ley 3556 regula la actividad, pero aún existen restricciones para la producción en jaulas flotantes con especies exóticas. “No necesitamos cambiar la ley completa, sino modificar el artículo que prohíbe la producción en jaulas flotantes. Brasil lo hace con éxito. Nosotros también podemos hacerlo con controles adecuados”.
Desde su emprendimiento en Areguá, Rivaldi impulsa la diversificación de productos derivados del pacú: milanesas, nuggets, romanitas y caldos sin espinas, buscando facilitar el consumo familiar. “Hace 15 años nadie quería comprar pacú de piscicultura. Hoy se vende con normalidad. Eso demuestra que el consumo cambió”.
Nutrición y consumo consciente
El especialista subrayó los beneficios nutricionales del pescado. “El pacú tiene apenas 2 % de grasa y es grasa buena, rica en omega-3. Es una de las mejores fuentes de proteína”.
Comparó precios actuales y resaltó que el pescado sigue siendo competitivo frente a otras carnes. “Un kilo de pacú puede alimentar a seis o siete personas en un buen caldo. Es accesible y saludable”.
Al cerrar la entrevista, Rivaldi sintetizó el momento que atraviesa la piscicultura paraguaya: “Estamos creciendo. Ya no gateamos, estamos caminando. Pero necesitamos más producción, más asistencia técnica y decisiones políticas que acompañen”.
La piscicultura paraguaya avanza, con el pacú como bandera, la tilapia consolidada y nuevas especies en desarrollo. El desafío ahora es convertir ese crecimiento en una política sostenida que garantice producción, rentabilidad y seguridad alimentaria para el país.




