Especialistas y técnicos de Argentina, Bolivia y Paraguay participarán en una capacitación regional orientada a promover sistemas ganaderos más eficientes y con menores emisiones de metano, en el marco de una iniciativa conjunta que busca transformar la producción bovina del Gran Chaco.
La actividad se desarrollará durante tres días en la provincia de Tucumán, con la participación de extensionistas vinculados al proyecto “Gran Chaco Ganadero: más terneros, menos metano”. El objetivo central es fortalecer capacidades técnicas y unificar criterios para aplicar innovaciones que permitan mejorar la productividad sin incrementar el impacto ambiental.
El programa reunirá a responsables de 26 sitios piloto distribuidos en la región chaqueña, quienes trabajarán con información real de los establecimientos, evaluarán estrategias de manejo y realizarán prácticas de campo relacionadas con condición corporal del rodeo, medición de forraje y planificación reproductiva. Esta instancia marcará el inicio de la fase de implementación territorial del proyecto.
La iniciativa apunta a validar, en condiciones productivas reales, un conjunto de prácticas reproductivas, sanitarias y de manejo de pasturas capaces de elevar al menos un 30 % la productividad del rodeo y reducir en igual proporción la intensidad de emisiones de metano, sin necesidad de aumentar la cantidad de animales.
El proyecto es llevado adelante por un consorcio de instituciones técnicas y académicas de los tres países, entre ellas organismos de investigación agropecuaria, universidades y asociaciones de productores, con financiamiento de una alianza internacional enfocada en la reducción global de emisiones de metano.
Considerado el segundo bioma forestal más grande de Sudamérica y una de las principales zonas ganaderas de la región, el Gran Chaco enfrenta el desafío de mejorar la eficiencia productiva en sistemas con bajos rendimientos y alta intensidad de emisiones por unidad de producto. En este contexto, la propuesta busca generar evidencia técnica que demuestre que es posible producir más carne con menor huella ambiental y sin aumentar la presión sobre los recursos naturales.
Los sitios piloto funcionarán además como espacios de validación y demostración para facilitar la adopción de estas prácticas a mayor escala, promoviendo una ganadería más resiliente, eficiente y alineada con los desafíos climáticos actuales.




