Tecnología regenerativa cambia el rostro de la producción chaqueña

Con más de seis años de trabajo continuo, la empresa Tecno Empar S.A. está liderando una transformación en la producción agropecuaria del Chaco mediante la implementación de la tecnología EM1, un desarrollo japonés basado en microorganismos eficaces.

La propuesta, que ya se aplica con éxito en sistemas de ganadería, agricultura, desarrollo de pasturas y tratamiento de efluentes, busca ofrecer soluciones sustentables, mejorar la productividad y reducir costos operativos en el campo.

“Estamos desarrollando esta tecnología junto a varios productores chaqueños, con resultados muy positivos. Lo que buscamos es que el productor pueda maximizar sus recursos y producir a bajo costo, sin comprometer la salud del suelo ni del ambiente”, explicó el Ing. Samuel López, director de Agrosustentable.

Esta herramienta se basa en la aplicación de bacterias benéficas y naturales, propias del suelo, que ayudan a mejorar la estructura biológica, física y química de los sistemas productivos. Estas bacterias tienen la capacidad de suprimir patógenos, disponibilizar nutrientes y regenerar el equilibrio natural del suelo, especialmente en zonas con limitaciones nutricionales como el Chaco.

“Antes se trabajaba únicamente con tratamientos químicos. Hoy, cada vez más productores están incorporando enfoques biológicos, lo que representa un cambio de paradigma hacia una producción regenerativa y sostenible”, agregó.

El proceso de implementación no solo consiste en aplicar un producto, sino en acompañar al productor en un cambio integral del sistema de manejo. Esto incluye la adaptación del suelo, la gestión de los recursos y la integración de prácticas más eficientes.

Con una agenda intensa de acompañamiento técnico a productores y aliados estratégicos, la empresa Tecno Empar reafirma su compromiso con el desarrollo sustentable en la región del Chaco. Así lo expresó el Ing. Jorge Martínez, director de la firma, quien recordó que desde hace más de una década Tecno Empar representa en Paraguay la innovadora tecnología EM1, de origen japonés.

“Estamos trabajando con productores, amigos y clientes en todo el Chaco, con resultados concretos tanto en ganadería como en agricultura”, señaló Martínez. Destacó que el EM1, como probiótico, permite recuperar suelos degradados, mejorar la eficiencia productiva y reducir costos en el manejo tanto de cultivos como del ganado.

En el ámbito ganadero, el impacto es significativo. “La tecnología mejora el tracto ruminal del animal, lo que se traduce en un engorde más eficiente y un ahorro importante en alimentos. Además, reduce olores y la presencia de moscas, mejorando el ambiente en los corrales y el bienestar animal. Esto también repercute en la economía del productor”, explicó.

El producto también actúa como herramienta preventiva al reducir enfermedades, crear un ambiente dominado por microorganismos eficaces y disminuyendo la necesidad de sanitación intensiva.

“Estamos hablando de una tecnología sustentable y regenerativa, con presencia en más de 180 países, que nació en Japón en los años 80 y hoy es un aliado estratégico para el productor paraguayo”, subrayó.

En cultivos como algodón, sorgo, maíz y soja también se está viendo mejoras gracias al EM1. El polo agrícola está presente en el Chaco y esta tecnología biológica es hoy el aliado número uno del productor chaqueño, concluyó Martínez.

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