El presidente de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), Héctor Cristaldo, sostuvo que el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea despierta expectativas legítimas para el sector productivo, aunque advirtió que su impacto real dependerá de cómo se implementen las reglas y del comportamiento futuro del bloque europeo.
“El acuerdo responde a la lógica de la integración de bloques, al estimular la dinámica y el flujo comercial mediante la reducción de aranceles y la asignación de cupos. Eso genera expectativas y también la posibilidad de atraer inversiones”, señaló Cristaldo, al analizar el alcance del entendimiento comercial.
En ese contexto, remarcó que Paraguay, pese a su tamaño geográfico, ocupa un lugar relevante en la producción mundial de alimentos. “Somos un país pequeño, pero estamos entre los diez mayores productores de alimentos del mundo, compitiendo con países continente como China, Estados Unidos o Brasil”, subrayó.

Cristaldo destacó como uno de los principales logros de la negociación el haber evitado que el Reglamento Europeo 1115 forme parte integral del acuerdo. “Si eso quedaba incorporado, iba a estar por encima de nuestras leyes y nos dejaba presos de las legislaciones europeas y de sus cambios. Eso se logró evitar y fue muy importante para Paraguay”, afirmó.
Asimismo, valoró la obtención de cupos directos exclusivos para Paraguay, que no se prorratean con otros países del Mercosur. “Paraguay consiguió cupos directos para la carne porcina, el azúcar orgánica y los biocombustibles. Son sectores con un potencial enorme de activación, especialmente aquellos que hoy todavía tienen poca dinámica”, explicó.
No obstante, el titular de la UGP advirtió que la mayor parte del trabajo comenzará una vez concluida la etapa institucional. “El 90 % del proceso va a quedar en manos del sector privado, en la negociación directa entre importadores y exportadores, donde se definirán contratos y condiciones económicamente viables”, indicó.
Cristaldo también expresó preocupación por la incertidumbre jurídica que rodea al acuerdo, recordando que, a pocas horas de su firma, el Parlamento Europeo ya derivó el tema a instancias judiciales. “Se habla de una vigencia provisoria. Hacer negocios en ese marco implica un riesgo, porque después las reglas pueden cambiar”, advirtió.
En ese sentido, cuestionó la actitud unilateral de la Unión Europea en la imposición de normas y certificaciones. “Te sacan aranceles en el papel, pero por debajo te imponen exigencias que funcionan como barreras no arancelarias y te dificultan el acceso al mercado. Ahí no se ve tanta sinceridad”, afirmó.
Finalmente, el dirigente gremial fue enfático en señalar que no existen soluciones mágicas ni resultados inmediatos. “Esto no es de corto plazo. No es que arrancamos hoy y todo fluye solo. Va a ser un proceso largo, una construcción que llevará tiempo, y recién las negociaciones privadas van a mostrar si el impacto es positivo, neutro o negativo”, concluyó.


