La Cooperación Alemana impulsa procesos de capacitación, asistencia técnica y fortalecimiento institucional para mejorar la gestión de las cooperativas y acompañar su crecimiento, especialmente en aquellas que acceden a mercados internacionales.
El movimiento cooperativo paraguayo mantiene una dinámica de crecimiento y adaptación a las nuevas demandas de sus asociados y de los mercados. En este proceso, la Confederación Alemana de Cooperativas (DGRV) acompaña a la Central Regional de Cooperativas (CERECOOP Ltda.) y a sus entidades asociadas mediante asistencia técnica, capacitación y fortalecimiento de sus estructuras de gestión.
Javier Gamarra, consultor de la DGRV, explicó que CERECOOP está integrada por 15 cooperativas paraguayas que comparten experiencias y desafíos, con el objetivo de encontrar soluciones y oportunidades de desarrollo conjunto.
“Vemos muchas ganas de crecer, muchas ganas de aprender y de brindar siempre los mejores servicios a los socios cooperativistas. Tanto en el ahorro y crédito como en la producción, las cooperativas tienen que estar a tono con lo que demandan sus asociados”, señaló Gamarra.
El acompañamiento parte de un diagnóstico que se realiza al inicio de cada año y que contempla diferentes áreas, entre ellas la organización, el ámbito social, la gobernanza, las finanzas, el mercado y el medio ambiente. A partir de los resultados se establece un plan de trabajo y, al finalizar el año, se realiza una nueva evaluación para medir los avances.
“Siempre hay espacios de mejora y desafíos. Las personas cambian de profesión, de carrera o de intereses, y eso también obliga a las instituciones a adaptarse. El personal no siempre será el mismo, por lo que hay que estar dispuesto a capacitar a nuevas personas, que incluso pueden tener un enfoque diferente para hacer las cosas”, sostuvo.
Cooperación con objetivos de largo plazo
Gamarra indicó que la Cooperación Alemana trabaja mediante proyectos de tres años, a través de acuerdos con las centrales cooperativas. En el caso de CERECOOP, se establecen objetivos generales y específicos orientados tanto al fortalecimiento de la central como al desarrollo de las cooperativas que la integran.
Dentro de este esquema, la DGRV acompaña a cooperativas paraguayas que cuentan con una importante presencia en los mercados internacionales, entre ellas EcoAgro, de Itauguá; AgroNorte, de Guayaibí, San Pedro; y Manduvirá, de Arroyos y Esteros.
Según explicó el consultor, estas entidades exportan productos agroecológicos y orgánicos y deben mantener estándares exigentes para conservar su acceso a distintos destinos. Manduvirá llega a más de 25 países, EcoAgro a 18 y AgroNorte a 15 mercados. “Siempre es un desafío estar al día con las exigencias de los mercados internacionales. Cuando una cooperativa necesita renovar una certificación orgánica o una certificación HACCP, la DGRV contrata consultorías puntuales para que pueda mantener sus certificaciones vigentes y continuar operando en esos mercados”, afirmó.
Las exigencias varían de acuerdo con el destino y el tipo de certificación. Entre ellas se encuentran las certificaciones Kosher, para el mercado judío; Halal, para el mercado árabe, además de los estándares requeridos para ingresar y permanecer en el mercado de la Unión Europea.
El proceso implica una trazabilidad que abarca toda la cadena productiva, desde la selección de la semilla y el manejo agronómico hasta la cosecha, el procesamiento industrial, el empaquetado y el envío del producto. “Cada certificación tiene sus propios requisitos. Es como un checklist que los consultores revisan anualmente con la cooperativa para identificar dónde se deben realizar ajustes o mejoras. La trazabilidad comienza desde la semilla y llega hasta el envío del producto”, explicó Gamarra.
El desafío de dar el salto internacional
El acceso a los mercados internacionales representa una oportunidad de crecimiento para las cooperativas, pero también exige mayores niveles de inversión, capacitación y organización. “Hay cooperativas paraguayas que venden sus productos en el mercado nacional y dar el salto al ámbito internacional implica crecer en personal, en conocimiento y también invertir pensando en el futuro”, indicó.
En ese sentido, Gamarra señaló que las decisiones dentro del movimiento cooperativo requieren procesos institucionales y deben respetar los tiempos de cada entidad, debido a que muchas determinaciones pasan por las asambleas y pueden coincidir con procesos de renovación de autoridades. “Cada autoridad puede tener su propio punto de vista y hay que saber respetar los momentos de cada institución. El crecimiento debe darse de manera ordenada y de acuerdo con las posibilidades y decisiones de cada cooperativa”, añadió.
Capacitación para fortalecer la gestión
Como parte de las acciones de fortalecimiento, actualmente se desarrolla una capacitación dirigida a 30 gerentes de cooperativas, con una carga de 30 horas, enfocada en gestión y organización administrativa y financiera. Gamarra recordó que, de acuerdo con las disposiciones del Instituto Nacional de Cooperativismo (INCOOP), los gerentes deben cumplir anualmente con un mínimo de 60 horas de capacitación. “Tenemos 30 personas capacitándose y eso demuestra el interés que existe dentro del movimiento cooperativo por seguir fortaleciendo las capacidades de gestión”, destacó.
Para la DGRV, la formación permanente constituye uno de los pilares para que las cooperativas puedan responder a las nuevas necesidades de sus asociados, mejorar sus servicios y enfrentar con mayor preparación las exigencias de los mercados nacionales e internacionales.


