De cuatro gallinas a un sueño de emprender con aves ornamentales

María de la Cruz Britos, productora de gallinas de Villarrica, convirtió una afición que comenzó casi por casualidad en un proyecto de cría de aves ornamentales. Con razas como Brahma y Silkie, busca ampliar su producción y llegar a exponer sus ejemplares en grandes ferias, como la Expo Paraguay.

Lo que comenzó con la compra de unas pocas gallinas se transformó para María de la Cruz Britos en una actividad que combina dedicación, aprendizaje y una creciente oportunidad de negocio. Desde Villarrica, la productora se dedica a la cría de aves ornamentales, principalmente de las razas Brahma y Silkie, con la mirada puesta en convertir su afición en un emprendimiento.

“Un día le pregunté a una persona si podía venderme un casal. Finalmente, me vendió cuatro gallinas y ahí empecé”, relató Britos, quien rápidamente descubrió que criar estas aves exige mucho más que simplemente alimentarlas. “Hay que tenerles mucho cariño. No es solamente agarrar y tirarles maíz en grano; requieren cuidado, atención y dedicación todos los días”, explicó.

En su camino, el intercambio con otros criadores fue fundamental. Actualmente forma parte de un grupo de emprendedores dedicados a las gallinas, donde conoce ejemplares, comparte experiencias y encuentra nuevas posibilidades para mejorar su plantel. “Cuando veo un pollito o una gallina que me gusta, tengo una proveedora en Santaní. Le pido y ella me envía por transportadora”, comentó.

Una producción que empieza a tomar forma

Aunque todavía comercializa en pequeña escala, Britos ya encontró en la cría de aves una alternativa para generar ingresos y reinvertir en su propio proyecto. “Ya comercializo un poco. Si a alguien le gusta una de mis gallinas, hacemos negocio y, si llegamos a un acuerdo con el precio, se la lleva”, señaló.

Los valores varían según el ejemplar. Las gallinas Brahma adultas tienen precios desde G. 200.000 en adelante, mientras que la docena de huevos puede alcanzar los G. 150.000. Una venta reciente le permitió comprobar que la actividad también puede contribuir a sostener el emprendimiento: “Hace unos días vendí un gallo y dos gallinas por G. 600.000. Ese dinero nuevamente lo invierto en alimentación o en adquirir otra raza”, contó.

La reproducción ocupa buena parte de su rutina. Actualmente tiene 22 huevos en una incubadora, 56 en otra y otros 14 en proceso de incubación natural. A esto se suman alrededor de 30 huevos almacenados, a la espera de que haya espacio disponible.

Para preservar los huevos destinados a reproducción, la productora los mantiene en un lugar fresco. “Pueden conservarse unos 15 días para reproducción. Después de ese tiempo ya son para consumo”, explicó.

Su jornada comienza temprano y está marcada por el cuidado permanente de las aves. “Me levanto, preparo toda su comida, les cambio el agua y les alimento. También tengo que limpiar y acondicionar el lugar donde duermen”, describió.

El desafío de criar y mejorar las razas

La selección de los ejemplares y el manejo de la reproducción también forman parte del aprendizaje de Britos. Contar con un gallo reproductor es clave para continuar con el proceso y obtener diferentes variedades de color y características.

“Es importante tener un gallo padre para seguir reproduciendo. Dependiendo de cómo se hagan los cruces, pueden salir ejemplares blancos, armiñados, Lemon o de otros colores”, explicó.

Entre sus aves identifica variedades como Lemon, Splash, Leonado y Azul, además de ejemplares que forman parte de las distintas líneas que está desarrollando. El proceso de selección todavía está en marcha, por lo que espera seguir aprendiendo y perfeccionando la reproducción.

De pasatiempo a proyecto

Britos reconoce que cuando adquirió sus primeras aves no imaginaba que aquella compra podía convertirse en una oportunidad de emprendimiento. “Yo pensaba que iba a tener mis mascotitas. Después, un amigo me ingresó al grupo de criadores y ahí me di cuenta de que también podía ser un negocio”, recordó.

Sin financiamiento externo y avanzando de acuerdo con sus posibilidades, la productora apuesta a crecer de manera gradual. “Yo no tengo apoyo financiero de nadie. Lo hago solita y, de acuerdo con mi capacidad, voy trabajando”, afirmó.

Su próximo objetivo es dar un paso más y formalizar la actividad. “Para el año que viene quiero empezar mi negocio, así como hacen otros criadores”, adelantó.

Y detrás de ese proyecto existe una meta aún mayor: llevar sus animales a una exposición. “Uno de mis sueños es exponer mis animales en público, por ejemplo, en la Expo Paraguay. Me gustaría que la gente conozca el trabajo que hacemos y que quienes disfrutan de las aves ornamentales puedan encontrar nuestros ejemplares”, expresó.

Desde Villarrica, Britos continúa construyendo su emprendimiento paso a paso, entre incubadoras, huevos, gallinas y nuevos cruces. Lo que nació como una afición hoy comienza a tomar forma de negocio y, sobre todo, de un proyecto personal con aspiraciones de llegar cada vez más lejos.

Para quienes estén interesados en adquirir aves ornamentales o conocer su producción, María de la Cruz Britos puede ser contactada al 0992 798 690.

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