Las altas temperaturas, las lluvias intensas y las sequías elevan la presión sobre los productores de leche en Perú, que encuentran en la mejora genética una de las alternativas para sostener la productividad y la adaptación del ganado.
La variabilidad climática se convirtió en uno de los principales desafíos para la ganadería lechera de Perú. El aumento de las temperaturas, los cambios en las lluvias y los periodos de sequía están poniendo a prueba la disponibilidad de agua y alimentos, así como el rendimiento de los animales.
El país cuenta con unos 5,8 millones de cabezas de ganado vacuno, de las cuales alrededor del 73 % se concentra en la sierra, según datos oficiales citados por la Asociación Holstein del Perú. En esta región, las condiciones climáticas pueden afectar tanto la alimentación como el bienestar y la producción del ganado.
El impacto también se refleja en la estructura del sector. Perú registra unas 429.702 unidades agropecuarias dedicadas a la ganadería vacuna, y el 85 % corresponde a pequeños productores con menos de 10 cabezas. Esta característica aumenta su exposición ante problemas de abastecimiento de alimentos, disponibilidad de agua, transporte y variaciones de costos.
El calor golpea la producción de leche
Uno de los principales riesgos es el estrés térmico. Durante el verano, la producción de leche puede disminuir entre 10 % y 20 % por vaca en condiciones habituales. Cuando las temperaturas se elevan por encima de los niveles normales, la reducción puede llegar hasta 25 %.
Frente a este escenario, los productores están poniendo mayor atención en animales capaces de combinar productividad con adaptación a condiciones ambientales más exigentes.
La mejora genética aparece así como una herramienta estratégica para elevar el rendimiento, utilizar de manera más eficiente los alimentos y otros recursos y mantener la calidad de la leche, al mismo tiempo que se busca una mayor resistencia frente a las condiciones climáticas adversas.
Lluvias y sequías complican la cadena
El impacto del clima no se limita al rendimiento de los animales. Las lluvias intensas pueden generar interrupciones en las carreteras y dificultar el traslado de alimentos e insumos hacia los establecimientos ganaderos, además de complicar el transporte de la leche hacia los centros de acopio.
En otras zonas del país, como Puno, el principal riesgo está relacionado con la falta de agua y pasturas. La sequía puede reducir la disponibilidad de alimento para el ganado y obligar a los productores, especialmente a los de menor escala, a asumir mayores costos para sostener la producción.
El escenario plantea la necesidad de avanzar hacia sistemas ganaderos con mayor capacidad de adaptación, donde la genética, el manejo y la eficiencia productiva tengan un papel cada vez más relevante.
Una feria que pone el foco en la genética
Estos desafíos estarán presentes en la XII Feria Nacional de Ganado Lechero 2026, que se realizará el 12 y 13 de septiembre en Mamacona, Lurín. El encuentro reunirá a productores y criadores de las razas Holstein y Brown Swiss, dos de las principales referencias de la ganadería lechera peruana.
Además de los concursos y campeonatos de ejemplares, la actividad servirá como espacio para mostrar el trabajo de selección y mejoramiento desarrollado por los productores.
La experiencia peruana refleja un desafío que trasciende sus fronteras: ante un clima cada vez más variable, la competitividad de la producción lechera dependerá no solo de cuánto produce un animal, sino también de qué tan bien puede adaptarse a las nuevas condiciones ambientales.



