Desde Toro provincia de Zamora (España), Poder Agropecuario acompañó una jornada exclusiva en la Bodega Liberalia, guiada por su propietaria Beatriz Fernández, heredera de una tradición vitivinícola que atraviesa generaciones y que hoy combina técnica, sensibilidad artística y profundo respeto por la tierra.
Beatriz relata que la historia de Liberalia se remonta a sus bisabuelos, quienes elaboraban vino para consumo familiar en la zona de El Pego, dentro de la Denominación de Origen Toro. Aquella herencia ancestral inspiró a la familia Fernández a consolidar su propio proyecto: “Queríamos crear algo en nuestra tierra, en Zamora, escuchando siempre a la viña, que es la que más necesita ser entendida”, explica.

Hoy, Liberalia trabaja viñedos en Toro y en Morales de Toro, con plantas que van desde los 35 hasta más de 100 años, incluida una histórica cepa centenaria conservada como pieza clave de la memoria familiar.
La uva tinta de toro: identidad y carácter

Durante la visita, Beatriz mostró un racimo de tinta de toro, variedad autóctona de la región —botánicamente emparentada con el tempranillo—, que desarrolla características únicas gracias al clima y a los suelos pedregosos de la zona. Explicó cada elemento del racimo: los hombros característicos, la piel cubierta de levaduras naturales y la importancia de la pepita marrón, indicador de madurez óptima. Si la pepita está verde, “esa uva podría generar defectos difíciles de corregir en bodega”, aclaró.
Suelos diversos, vinos diferentes
En apenas 35 kilómetros, Toro ofrece una diversidad notable de suelos: canto rodado, arcilla y hasta zonas arenosas “como una playa”. “La misma variedad se adapta de forma completamente distinta según el terreno, y por eso dividimos desde la viña hasta la botella”, detalló Fernández.
Aunque la bodega no está certificada como ecológica, trabaja con prácticas muy naturales y con intervenciones mínimas, buscando respetar los tiempos de la planta en cada estación.
Del viñedo a la bodega: un proceso guiado por la gravedad
Tras la cosecha, la uva se selecciona cuidadosamente y luego desciende por gravedad hasta los depósitos de acero inoxidable, donde fermenta sin aportes externos. Posteriormente, baja a las barricas en una crianza subterránea a 12 metros de profundidad, una de las zonas más emblemáticas de Liberalia. “Allí abajo siempre hay música. La música forma parte de nuestra vida y de nuestra manera de entender el vino”, afirmó Beatriz.
El vino también se escucha: arte, música y emoción
La presencia musical no es solo estética. El padre de Beatriz, violinista, interpreta cada año un Réquiem de Mozart en el viñedo al inicio de la vendimia, como despedida simbólica de las uvas. “Van a morir, pero deben morir felices”, dijo ella con emoción.
La bodega cultiva la idea de que el vino es arte. Por ello realizan catas técnicas y catas de sensaciones, donde se anotan emociones, recuerdos o impresiones que despierta cada muestra. “Si un vino no huele y no sabe a fruta, algo hemos hecho mal”, añadió.
Barricas especiales y vinos de autor
Liberalia trabaja con roble francés y americano según el tipo de vino y la parcela de origen, con tiempos de crianza que pueden superar los 30 meses. Entre sus piezas más preciadas están las barricas seleccionadas directamente por Beatriz, a las que llama sus “Ferrari”, utilizadas para los vinos de guarda más exclusivos.
Cada cuatro años, las barricas son sustituidas. Una tapa expuesta en la sala de visitas permite observar cómo la madera absorbe colores y compuestos durante la crianza.
Memoria líquida
En otra sala se conserva un archivo envidiable: todas las añadas de Liberalia desde el año 2000. “Es nuestro I+D+I vestido de compadre”, afirmó con humor. Este archivo permite estudiar la evolución del vino, comparar vendimias y anticipar comportamientos futuros del viñedo, especialmente en un contexto de cambio climático.
Un templo de vino, arte y cultura
La visita concluyó en la sala de exposiciones, donde se exhiben obras pictóricas del padre de Beatriz y piezas realizadas por artistas zamoranos. Entre ellas, una colección elaborada con tapas de barricas en homenaje al Greco.
Liberalia recibe más de siete mil visitantes al año en experiencias de enoturismo que combinan música, historia, arte y degustaciones profesionales.
La entrevista fue presentada este viernes en el programa Poder Agropecuario 360, emitido por Unión R800 AM y Unión TV bajo la conducción de Edith Orzusa.





