En Edelira kilómetro 24, departamento de Itapúa, la producción agropecuaria encuentra un ejemplo concreto de integración, eficiencia y sustentabilidad. La Hacienda Clar desarrolla un sistema productivo diversificado que combina rubros como la producción porcina, bovina, agrícola y forestal, acompañado de asistencia técnica permanente y el uso de biotecnología basada en microorganismos eficaces (EM1).
Durante un recorrido por el establecimiento, el técnico de Agromáquina, Isaías González, destacó el trabajo sostenido que vienen realizando junto al equipo productivo. “Hace dos años que aquí se trabaja con la tecnología EM1. La asistencia es constante: estamos en contacto con los operarios y la parte administrativa, visitando, recorriendo y acompañando según las necesidades. Nuestro rol es ayudar al productor y asegurar buenos resultados”, señaló.
González explicó que el acompañamiento técnico abarca tres áreas principales: producción porcina, bovina y agricultura. “No se trata solo de entregar productos, sino de brindar una asistencia integral, adaptada al rubro que el productor quiera desarrollar”, agregó.
Un sistema diversificado y en expansión
El encargado de la Hacienda Clar, Daniel Toebe, detalló que el establecimiento opera bajo un modelo diversificado que permite optimizar recursos y cerrar ciclos productivos. “Trabajamos con producción porcina, bovina, agricultura y también contamos con un aserradero. Todo está integrado dentro del mismo sistema”, indicó.

La unidad productiva cuenta con unas 330 hectáreas destinadas a la hacienda y cerca de 600 hectáreas de cultivo. Actualmente, manejan 2.300 cerdos en producción, además de 270 animales en reposición, con proyección de crecimiento. “El sistema porcino es completo: incluye recría, inseminación, gestación, maternidad, recría de lechones y terminación. Luego los animales van a frigorífico y el ciclo vuelve a empezar”, explicó.
Manejo eficiente de residuos y control ambiental

Uno de los principales desafíos en la producción porcina es el manejo de efluentes. En este punto, el uso de EM1 ha generado cambios significativos. “Utilizamos EM1 en el balanceado, en el agua y en fumigación. También lo aplicamos en canaletas y residuos. Con esto logramos reducir notablemente el olor y la población de moscas. Hoy prácticamente no hay amoníaco”, afirmó Toebe.
Resultados productivos comprobados
El productor destacó que los beneficios también se reflejan en resultados medibles.
“Realizamos pruebas con dos lotes de 50 animales. En uno utilizamos EM1 en el agua —1 litro cada 500 litros— y en el otro no. Obtuvimos diferencias de 4,85 kilos y hasta 5 kilos más por animal, lo que representó una ganancia de aproximadamente 46.000 guaraníes por cerdo, ya descontando el costo del producto”, explicó.
De residuos a fertilizantes orgánicos
El sistema implementado permite transformar los desechos en insumos agrícolas. “Los efluentes van a pozos estercoleros. Antes había mucha fermentación y olor; hoy el proceso es más estable, sin olor y sin moscas. Ese material lo utilizamos como fertilizante en las parcelas”, señaló.
Este fertilizante también se aplica en cultivos como el capiazú, donde se han obtenido buenos resultados. “En el ensilado usamos EM1 con dosis de 800 cc por tonelada en capiazú y 300 cc cuando se mezcla con granos como maíz, logrando una fermentación eficiente”, detalló.
En la producción bovina, el uso de EM1 también aporta mejoras visibles. “Aplicamos en la cama, en el balanceado, en el agua y mediante fumigación, incluso sobre los animales. Se nota en la reducción del olor, la ausencia de moscas y el bienestar general”, indicó. Además, el establecimiento aprovecha residuos del aserradero para generar camas, que posteriormente se convierten en abono, fortaleciendo un sistema de economía circular.
Producción con trazabilidad y comercialización directa
La producción bovina se comercializa a través de la red de supermercados propios Comercial Armin, lo que permite asegurar la trazabilidad.
“Tenemos casa central en Edelira km 21, sucursales en Capitán Meza y Edelira km 28, además de una nueva en Yatytay y próximamente otra en María Auxiliadora. Toda la producción va directamente a nuestros puntos de venta”, explicó Toebe.
Agricultura y nuevas aplicaciones
En el área agrícola, el establecimiento comenzó a incorporar EM1 en parcelas con dificultades productivas. “Estamos iniciando trabajos en parcelas con problemas, utilizando cobertura vegetal con varios productos y sumando EM1. La idea es mejorar los resultados progresivamente”, comentó.
Para el encargado, la adopción de esta tecnología representa una inversión estratégica. “La inversión inicial puede parecer alta, pero el retorno se ve en varios aspectos: mejor sanidad, mayor peso, control de olores y eficiencia en el manejo. Es una inversión que vale la pena”, afirmó.
Finalmente, dejó un mensaje a otros productores: “Hay que animarse a probar. Es un producto orgánico, no es tóxico y ayuda a producir de manera más sustentable”.
Con acompañamiento técnico y la incorporación de soluciones biológicas, la experiencia de la Hacienda Clar demuestra que es posible avanzar hacia una producción agropecuaria más eficiente, rentable y ambientalmente responsable.




