Un estudio del INTA muestra que la incorporación gradual de tecnologías y mejoras de manejo puede elevar la productividad ganadera y, al mismo tiempo, reducir las emisiones por kilogramo de carne producido.
Una investigación desarrollada por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en la Cuenca del Salado, Argentina, plantea que la ganadería puede aumentar significativamente su productividad sin incrementar en la misma proporción su impacto ambiental.
El análisis proyecta que, mediante mejoras en sanidad, reproducción, manejo del pastoreo, alimentación y genética, la producción por vientre podría pasar de 197 a 275 kilos de peso vivo, un incremento cercano al 40 %.
A la vez, las medidas permitirían reducir alrededor de 27 % la huella de carbono por kilogramo de producto hacia 2040. Entre las estrategias evaluadas figuran el manejo eficiente del rodeo, la recuperación de pasturas, la suplementación estratégica y la selección genética.
Los resultados refuerzan una idea clave para la ganadería: aumentar la eficiencia productiva también puede ser una vía para disminuir la intensidad de las emisiones, aprovechando mejor los recursos disponibles.




