El productor agropecuario Diógenes Dávalos sostuvo que la alimentación es uno de los pilares para mejorar la productividad, tanto en la agricultura como en la ganadería. También llamó a fortalecer a los pequeños productores y a dejar atrás prácticas que degradan el suelo.
Para el productor agropecuario Diógenes Dávalos, el desarrollo de la producción agropecuaria paraguaya parte de un elemento básico: la disponibilidad de alimentos. En ese sentido, sostuvo que la agricultura cumple un papel estratégico no solo para abastecer a la población, sino también para sostener y mejorar la producción ganadera.
“Cuando uno habla de producción, lo primero que tiene que pensar es en la alimentación”, afirmó, al señalar que cultivos como la soja, el maíz, el trigo, la avena, el sésamo y la chía forman parte de una matriz productiva que tiene múltiples destinos y que también resulta fundamental para la alimentación animal.
Más apoyo para los pequeños productores
Dávalos destacó la necesidad de acompañar especialmente a los pequeños y medianos productores, debido a las mayores dificultades que enfrentan para acceder a financiamiento y conocimientos técnicos.
Como ejemplo, mencionó la distribución de semillas de maíz a pequeños productores y señaló que este tipo de iniciativas debe ir acompañado de capacitación e integración entre productores de distintas escalas.
A su criterio, el trabajo conjunto permite fortalecer las comunidades y generar mejores condiciones para que los productores puedan avanzar hacia sistemas de producción más eficientes.
El suelo, el principal capital
Uno de los puntos centrales de su planteamiento es la necesidad de modificar las prácticas tradicionales de preparación del suelo. Dávalos cuestionó el uso recurrente del arado y las rastras, al considerar que contribuyen a la degradación del suelo y terminan afectando la capacidad productiva de las parcelas. “El arado es el enemigo del suelo”, sostuvo, al advertir que un suelo degradado pierde progresivamente su capacidad para producir.
Por ello, planteó fortalecer la capacitación de los productores en sistemas de siembra directa, con el objetivo de conservar, enriquecer y mejorar la productividad de los suelos en el tiempo.
“El suelo es lo más difícil y lo más preciado hoy. Si nosotros no sabemos manejar el suelo, no tenemos mucho futuro con la agricultura”, afirmó.
La agricultura también impulsa a la ganadería
El productor también vinculó directamente el avance de la genética ganadera con la necesidad de contar con una alimentación de mayor calidad. Explicó que, a medida que se incorpora genética superior al rodeo, aumentan también las exigencias nutricionales de los animales.
En este punto, mencionó a la soja y sus derivados, el maíz y el sorgo como componentes importantes de la alimentación animal. Una mejor nutrición, señaló, permite acelerar la terminación de los animales y acortar los ciclos productivos. “Todo está basado en la agricultura”, resumió, al remarcar que una mayor disponibilidad de alimentos permite aprovechar mejor el potencial genético y mejorar los resultados productivos y económicos de la ganadería.
Dávalos también consideró que la producción ovina representa una oportunidad que Paraguay todavía tiene margen para desarrollar, particularmente entre los pequeños productores.
Explicó que la actividad puede complementar a la agricultura y que, con una adecuada disponibilidad de alimento, es posible desarrollar una producción eficiente en superficies relativamente pequeñas.
Además de la carne ovina, mencionó el potencial de los productos derivados de la leche de oveja. En ese contexto, señaló que actualmente están introduciendo ovejas lecheras de la raza Frisona para la elaboración de productos como queso y dulce de leche.
A su criterio, el desafío pasa por mejorar el manejo, la nutrición y la productividad para contar con animales más precoces y de mayor rendimiento, en un mercado que todavía tiene espacio para crecer.
Producir más en la misma superficie
Como mensaje final, Dávalos instó a los productores a seguir apostando por la capacitación, el cuidado del suelo y la incorporación de herramientas que permitan elevar los rendimientos. Su planteamiento apunta a una premisa concreta: la productividad no depende únicamente de producir más, sino de aprovechar mejor los recursos disponibles. “Tratar de hacer lo mejor que se puede en la agricultura para que la pequeña superficie que plantamos pueda producir mucho más por hectárea”, fue su recomendación.




