Los últimos temporales ya dejaron daños en parcelas de soja y en la producción hortícola de Caaguazú. El escenario de El Niño aumenta el riesgo de lluvias intensas y granizadas durante una etapa clave para el campo.
Los fuertes temporales registrados en los últimos días vuelven a poner el foco sobre el impacto de los eventos climáticos en la producción agrícola. En Caaguazú, una de las zonas más afectadas, se reportaron daños en cultivos de soja recién sembrados y en producciones hortícolas.
En Yhú, alrededor de 200 hectáreas de soja resultaron afectadas por las lluvias, fuertes vientos y granizos. Productores señalaron que varios plantines recién germinados fueron dañados, aunque existe expectativa de recuperación de los cultivos.
La producción hortícola también sufrió pérdidas. Los temporales provocaron daños en invernaderos y cultivos de tomate y locote, mientras que productores de la zona solicitaron medidas de apoyo para afrontar las consecuencias económicas.
El escenario climático agrega un factor de riesgo. El MAG advierte que El Niño puede generar lluvias por encima de los valores normales, mayor frecuencia de tormentas severas y granizadas, además de exceso de humedad que puede afectar la siembra, el desarrollo y el rendimiento de los cultivos.
Para la campaña de soja 2026/27, las lluvias también representan una oportunidad, especialmente después de períodos de déficit hídrico. El sector proyecta una producción cercana a 12 millones de toneladas, pero el desafío estará en manejar los excesos de agua y los eventos severos que pueden generar daños puntuales.
En este contexto, el reciente granizo deja una señal concreta para el sector: el agua puede favorecer al cultivo, pero cuando llega acompañada de tormentas intensas, vientos y granizo, también puede convertirse en un factor de pérdida.




