Alianza para una producción más sustentable en el Chaco Paraguayo

La Red ILPF y la Fundación IDEAGRO firmaron un acuerdo de cooperación técnica para el desarrollo de acciones conjuntas en el Chaco Paraguayo, en el ámbito de la integración Agricultura-Ganadería-Forestal.

El acuerdo de cooperación fue rubricado por Sebastian Boldt Dyck, presidente de Fundación IDEAGRO e Isabel Ferreira, directora ejecutiva de la RED ILPF del Brasil.

Creado en Brasil y desarrollado por Embrapa (institución estatal brasileña vinculada al Ministerio de Agricultura, Ganadería) hace tres décadas, el ILPF se considera una revolución agrícola, ya que demuestra que es posible producir y conservar.

Ha surgido como una herramienta fundamental para los objetivos del Acuerdo sobre el Clima porque busca la intensificación sostenible del uso de la tierra en las zonas agrícolas y el aumento de la eficiencia de los sistemas de producción, además de responder a la necesidad de reducir la deforestación y las emisiones de gases de efecto invernadero, incluso promoviendo la recuperación de las tierras degradadas.

“Esta forma de sistema integrado busca optimizar el uso de la tierra y la utilización de plaguicidas, aumentando los niveles de productividad, diversificando la producción, reduciendo los riesgos y generando productos de calidad. Esto reduce la presión sobre la apertura de nuevas zonas y genera mayores ingresos para el productor”, explica Isabel Ferreira, directora ejecutiva RED ILPF del Brasil.

Resalta además que el aumento de la calidad química, física y biológica de los suelos, el control de la erosión y los precios de insumos como los fertilizantes han empezado a repercutir en la productividad de los cultivos.

“Si añadimos esto a la necesidad de fuentes de energía más limpias, la demanda de seguridad alimentaria mundial y la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, tenemos una combinación perfecta de cultivos, ganado y bosques con ganancias para los productores y la sociedad”, remarca.

Para Sebastian Boldt Dyck, presidente de Fundación IDEAGRO, la integración cultivo-ganadería-silvicultura es una revolución agrícola que nació en Brasil y que puede aprovecharse al máximo en el Chaco paraguayo. Con esta iniciativa se busca optimizar el uso de la tierra para aumentar la productividad y diversificar la producción, algo realmente clave para la zona.

“Esperamos poder captar esta experiencia que se tiene en Brasil y lograr adaptarlas a la realidad del Chaco. Y, por otro lado, pensando en la reforestación conocer de especies o clones de árboles que todavía no conocemos aquí o no se han probado en nuestra región. Tenemos mucha expectativa de lo que podemos aprender y aplicar en nuestra zona”, destaca Boldt.

“El Gran Chaco es el segundo bioma más grande de Sudamérica y ha sido considerado uno de los más amenazados por el avance de la frontera agrícola en el continente sudamericano. Existe una demanda de programas que puedan fomentar el crecimiento y la mejora de las cadenas de producción de la agroindustria en la región y que contribuyan al desarrollo sostenible mediante el uso de tecnologías como la de ILPF”, agrega la ejecutiva de la RED.

Se espera que con la adopción de esta tecnología se reduzcan los impactos sobre el medio ambiente y, al mismo tiempo, se produzca una mejora de los ingresos y la calidad de vida de los productores del campo. La sostenibilidad de la ILPF sólo se verificará si el sistema es técnicamente eficiente, es decir, si utiliza menos recursos (tierra, agua, insumos), con menos impacto negativo en el medio ambiente y sin sacrificar el potencial productivo de la actividad agrícola y de la sociedad. Debe apoyarse en los pilares de la sostenibilidad: ambientalmente apropiado, económicamente viable y socialmente aceptable.

Con respecto al trabajo a ser desarrollado en el Chaco, Ferreira indica que el primer paso de este proyecto será la realización de un diagnóstico de viabilidad técnica y económica que certifique la idoneidad de la región para la adopción de sistemas ILPF. En esta primera fase del acuerdo de colaboración firmado entre la Red ILPF e IDEAGRO, se pretende hacer una primera evaluación del potencial técnico-económico, aún conociendo las dificultades que habrá que superar, como las condiciones climáticas de la región.

“El objetivo es averiguar si existen condiciones para fomentar la apertura de nuevos mercados para los productores y empresas de la región mediante la tecnología ILPF. Vamos a realizar nuevas visitas técnicas para elaborar, junto con los demás socios, el calendario de actividades que prevé: diagnóstico de la región, identificación de la mejor tecnología a aplicar, formación operativa y definición del calendario de implantación de los sistemas” destaca la especialista de ILPF.

La agricultura-ganadería-silvicultura integrada es una estrategia de producción sostenible que integra las actividades agrícolas, ganaderas y forestales en una misma zona. Puede llevarse a cabo en cultivos intercalados, en sucesión o en rotación, de modo que haya un beneficio mutuo para todos los componentes.

“Entendemos que es un momento adecuado para trabajar con esta herramienta. Sabemos que puede ser adaptado por pequeños, medianos y grandes productores, en todos los biomas y en diversos formatos; permitiendo aumentar la productividad; reducir los riesgos de producción; añadiendo valor a los productos y aumentando la calidad ambiental, aspectos que son de gran importancia para los productores de nuestra zona», asegura por su parte el presidente de IDEAGRO.

Ferreira además destaca como otro aspecto clave que la región de Neuland, Loma Plata y Filadelfia en el Departamento de Boquerón, tiene una logística favorable para el flujo de la producción agrícola, debido a la construcción de la ruta bioceánica, que facilitará en gran medida la exportación de granos, carne y otros productos.

Finalmente, la especialista afirma que además de contemplar la adecuación ambiental y ser económicamente viable, ILPF aboga por la valorización del hombre, siendo aceptada socialmente por la posibilidad de ser empleada por cualquier productor rural, independientemente del tamaño de la propiedad (pequeña, mediana o grande) y por la ampliación de la inserción social cuando permite una mayor generación de empleos.

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