La economía paraguaya crecería más del doble que el promedio de América Latina y el Caribe, estimado en un 2,2 %. Para los próximos dos años, el organismo prevé una moderación gradual del ritmo de expansión.
El Banco Mundial proyecta que la economía paraguaya crecerá un 4,7 % en 2026, según la actualización de sus perspectivas económicas para América Latina y el Caribe, publicada el 6 de octubre. La previsión supera en tres décimas la estimación del 4,4 % que el organismo había presentado en junio.
De concretarse esta proyección, Paraguay mantendría un desempeño superior al promedio regional, para el que se prevé un crecimiento del 2,2 % en 2026, frente al 2,4 % registrado en 2025.
El organismo destaca que el desempeño económico paraguayo está respaldado por la mejora de las condiciones de seguridad, los esfuerzos de consolidación fiscal y una sólida inversión privada. Asimismo, señala que las exportaciones agrícolas, la generación de electricidad y la estabilidad macroeconómica contribuyen a sostener la expansión del país.
Para 2027, el Banco Mundial estima un crecimiento del 4,1 %, mientras que para 2028 proyecta una expansión del 4 %. Estas previsiones apuntan a una desaceleración gradual respecto del resultado esperado para 2026.
Crecimiento moderado en América Latina y el Caribe
El panorama regional muestra diferencias entre las economías. Aunque el crecimiento promedio previsto para 2026 es del 2,2 %, Paraguay y El Salvador se encuentran entre los países que mantienen un desempeño superior a esa media. La República Dominicana también figura entre las economías con perspectivas favorables.
Sin embargo, el organismo advierte que la volatilidad de los precios de la energía, las elevadas tasas de interés reales y las limitaciones fiscales pueden restringir el crédito, la inversión y el gasto público en distintos países de la región.
A estos factores se suman los riesgos climáticos. El fenómeno El Niño podría afectar la producción agrícola y la generación hidroeléctrica, además de presionar los precios de los alimentos y la energía.
Ante este escenario, el Banco Mundial considera que la continuidad de políticas económicas consistentes, el fortalecimiento institucional y las inversiones orientadas a mejorar la productividad son fundamentales para impulsar un crecimiento más sólido y sostenible en América Latina y el Caribe.




