La investigación regional se desarrollará en establecimientos productivos de Argentina y Paraguay y evaluará carbono, salud del suelo, biodiversidad, uso del agua y rendimiento, entre otros indicadores. El objetivo es generar evidencia sobre el impacto de distintas prácticas regenerativas y su aplicación a mayor escala.
La agricultura regenerativa gana espacio en los sistemas productivos, pero el desafío ya no pasa solamente por incorporar nuevas prácticas, sino también por conocer, con información concreta, qué resultados generan y bajo qué condiciones pueden sostenerse y replicarse.

Con ese objetivo, Bayer, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de Argentina y el Instituto Paraguayo de Tecnología Agraria (IPTA) pusieron en marcha un proyecto regional de investigación que durante tres años analizará diferentes prácticas de agricultura regenerativa en establecimientos productivos reales de Argentina y Paraguay.
El acuerdo fue formalizado el 8 de septiembre en Fazenda Almeida, ubicada en Cedrales, Alto Paraná, Paraguay. La iniciativa cuenta además con el respaldo de FONTAGRO y la participación del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y Fundación ArgenINTA.
El proyecto se denomina “Cooperación regional en agricultura regenerativa: medición de impactos, innovación tecnológica y difusión del conocimiento en Argentina y Paraguay” y contempla el análisis de variables como el balance de carbono, la salud del suelo, la biodiversidad, la eficiencia en el uso del agua y el rendimiento de los cultivos.
Tres años de medición en campos productivos
Uno de los aspectos centrales de la investigación es que los ensayos se realizarán directamente en establecimientos agropecuarios y no únicamente en parcelas experimentales. Esto permitirá evaluar las prácticas a lo largo de diferentes campañas y condiciones ambientales. “La agricultura regenerativa necesita innovación, pero también datos, evidencia y conocimiento compartido”, sostuvo Hernán Passini, presidente y CEO de Bayer Paraguay y Bolivia.
El ejecutivo destacó que la iniciativa permitirá integrar durante tres años el trabajo de productores, investigadores, instituciones públicas y empresas sobre sistemas productivos reales. “No se trata solamente de desarrollar prácticas, sino de medir qué sucede cuando se implementan, aprender de esa experiencia y generar conocimiento que pueda ser útil para muchos más productores de la región”, afirmó Passini.
En Argentina participarán Cropmix de Prodeman, ubicado en General Cabrera, Córdoba, y el establecimiento La María, de Germán Weiss, en América, provincia de Buenos Aires. En Paraguay, las evaluaciones se desarrollarán en Fazenda Almeida, en Cedrales.
Los establecimientos argentinos forman parte de Bayer ForwardFarming, una red que conecta a productores que implementan y comparten experiencias relacionadas con agricultura regenerativa. Los campos funcionan como espacios de demostración, intercambio y generación de conocimiento directamente en condiciones productivas.
Maíz, soja, trigo, maní y cultivos de cobertura
Los sistemas evaluados serán diferentes según las características productivas de cada país. En Argentina se trabajará con esquemas que incluyen maíz, soja, cultivos de cobertura y maní, este último de especial relevancia en Córdoba. En Paraguay, en tanto, se analizarán sistemas con maíz, soja, trigo y cultivos de cobertura.

La investigación tendrá como base el protocolo de PROCarbono, la plataforma de soluciones regenerativas de Bayer, y contará con los equipos técnicos de las instituciones participantes.
Durante los tres años se estudiarán indicadores productivos, agronómicos, ambientales y de sostenibilidad. Entre las prácticas contempladas se encuentran la diversificación de las rotaciones, los cultivos de cobertura, la labranza mínima y la agricultura digital de precisión.
Para Matías Flynn, de Bayer Crop Science, uno de los objetivos centrales es que la información obtenida pueda trascender los establecimientos donde se desarrolla la investigación. “El objetivo es generar datos que puedan ser transmitidos a otros productores para generar más rendimientos”, explicó Flynn, al destacar que se trata de un proyecto con una duración prevista de tres años.
Una herramienta que busca llegar a más productores
Desde el IPTA, la investigación es vista también como una oportunidad para desarrollar herramientas que puedan aplicarse posteriormente a diferentes escalas en Paraguay. “Además de la capacidad técnica y tecnológica que el IPTA va a aportar a este proyecto, vamos a tener la oportunidad de contar con una plataforma, una herramienta que podamos después llevar a diferentes escalas”, explicó Edgar Esteche, presidente del IPTA.
El objetivo, según señaló, es que los resultados puedan servir a una amplia base de productores del país. “Nuestro objetivo son las 260.000 fincas de productores, que representan el 91% del país, para que puedan contar con información sobre agricultura regenerativa, cómo cuidar el suelo, aumentar su productividad y rentabilidad y, lógicamente, mejorar su bienestar para desarrollarse cada vez más en nuestro país”, sostuvo Esteche.
Por parte del INTA Argentina, Marcelo Beltrán tendrá a su cargo el liderazgo técnico del proyecto, además del acompañamiento de la parte administrativa. A su vez, Santiago Derqui, director ejecutivo de Fundación ArgenINTA, explicó que la institución participa en la administración del proyecto junto con las demás organizaciones involucradas.

La investigación apunta así a reunir, durante tres años y en condiciones reales de producción, información sobre el comportamiento de distintas prácticas regenerativas. Los resultados servirán como base para ampliar el conocimiento disponible y evaluar su aplicación en diferentes sistemas productivos de Argentina y Paraguay.




