Desafíos y oportunidades en la implementación de la trazabilidad en Paraguay

Paraguay tiene una sólida base para fortalecer su sistema de trazabilidad, tanto en ganadería como en agricultura,  y así afianzar su posición en la Unión Europea como en otros mercados internacionales.

La trazabilidad como herramienta esencial sitúa estratégicamente a las empresas para enfrentar los desafíos y capitalizar las oportunidades en el ámbito internacional. “Es fundamental en un sistema productivo, ya que refleja el nivel de seguimiento de la información vinculada a un producto final. Este seguimiento abarca todas las fases de la cadena de suministro por las que el producto ha pasado hasta llegar al punto de origen de la materia prima”, explicó el Ing. Carlos Picco, gerente de Certificaciones de Control Union.

En el actual panorama global, el consumidor final demanda un acceso cada vez más amplio ainformación detallada sobre el producto que está adquiriendo, ya sea en términos de calidad, seguridad alimentaria o sostenibilidad. Garantizar que tenga la certeza de que el producto cumple con sus expectativas es un elemento indispensable.

La exigencia de trazabilidad por parte de la Unión Europea surge con el Reglamento UE 1115/2023, que establece requisitos socio ambientales para siete rubros, incluyendo ganadería bovina, producción de soja y producción maderera. Este impone como condición que ninguno de estos rubros se haya producido en tierras con cambio de uso de suelo posterior al 31 de diciembre de 2020 o que su producción haya promovido la degradación de bosques. Por esta razón, la trazabilidad se convierte en una herramienta fundamental para evidenciar el cumplimiento de requisitos, ya sean de índole nacional como de cambios de uso.

En el contexto específico de Paraguay, donde existen elevados estándares ambientales, la trazabilidad emerge como una herramienta clave para exhibir a nivel internacional su compromiso tanto con la sostenibilidad como con el cumplimiento de normativas legales.

Control Union, como holding internacional, ha manifestado su seguimiento del desarrollo de la regulación de la Unión Europea, recalcando su labor en comprender a fondo las implicancias asociadas. Ofrece a los productores una experiencia integral, respaldada por la práctica de sus profesionales, además de la constante actualización de conocimientos y la adaptación proactiva a los cambios normativos, asegurando así una asesoría completa y confiable.

Según Picco, los elementos fundamentales para asegurar la trazabilidad son una identificación única, registros detallados y un sistema integral de datos precisos del producto, como las fases de procesamiento y los puntos de transporte que ha atravesado hasta llegar al consumidor final. En este sentido, existen dos puntos críticos a nivel país: la generación de los registros y un sistema de trazabilidad que sea capaz de vincular los registros de cada una de las etapas de la cadena de suministro.

Actualmente, Paraguay cuenta con herramientas legales y administrativas que respaldan el cumplimiento de los requisitos de deforestación y trazabilidad de la UE. “Un claro ejemplo es que en la Región Oriental se encuentra vigente la ley de prohibición de transformación y conversión de bosques desde el año 2004. Si consideramos la Región Occidental, si bien pueden realizarse legalmente transformación y conversión de bosques, se encuentra vigente la ley que exige a las unidades productivas a realizar un aprovechamiento racional de los recursos naturales, y que además de los Planes Usos de las Tierras necesitan contar con sus Estudios de Evaluación del Impactos Ambiental debidamente aprobados”, comentó el profesional.

Asimismo, en el sector ganadero se cuenta con el Sistema de Trazabilidad del Paraguay (SITRAP) que apunta a fortalecer las garantías otorgadas para la certificación de las carnes producidas para exportación a mercados que exijan trazabilidad. No obstante, el principal desafío radica en crear un sistema de trazabilidad que abarque a todos los rubros incluidos en el Reglamento 1115/2023.

En el marco de la mencionada regulación trae consigo tanto el desafío de la trazabilidad como de la segregación física de productos conformes y las evaluaciones de diligencia debida de toda la cadena de suministro. “Esto implica que el sector agroexportador debe garantizar mediante sus ejercicios de trazabilidad que el origen de la materia prima cumpla con la fecha de deforestación y degradación, que, a su vez, pueda registrar todas las etapas de transporte y procesamientos desde el campo hasta la exportación; además de demostrar estas evidencias de que no se ha mezclado con materia prima que no cumpla con el Reglamento UE”, indicó el representante de Control Union.

Si bien el volumen de exportación directa de algunos commodities paraguayos a la UE es bajo, este requisito puede llegar a ser igualmente aplicable dependiendo del país participante de la cadena de suministro. Por ejemplo, el 90 % de la soja paraguaya de la zafra anterior se exportó con destino a Argentina y Brasil, si estos países exportan a la UE, los mismos deben cumplir con la regulación. Esto significa que independientemente al porcentaje de exportación directa, el bloque económico regional traspasa a Paraguay la necesidad de cumplir con la Regulación UE 1115/2023.

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