Las posibles alteraciones en el régimen de lluvias pueden afectar la producción, la cosecha y la conservación de los granos. Desde Control Union señalan la importancia del monitoreo, la verificación de existencias y el control de calidad para proteger el valor comercial de los productos y respaldar operaciones de financiamiento.
Las posibles alteraciones en el régimen de precipitaciones asociadas a El Niño plantean desafíos para el sector agropecuario paraguayo que van más allá del desarrollo de los cultivos. Los riesgos también pueden presentarse durante la cosecha, el almacenamiento, el transporte y la comercialización, por lo que la gestión debe abarcar toda la cadena agroindustrial, desde el campo hasta la entrega final de los productos.
Hiram Canela, gerente comercial de Garantías en Control Union, explicó que los riesgos varían según las características de cada cultivo y las condiciones en las que se desarrolla y conserva la producción. En soja y maíz, los excesos de humedad pueden dificultar las labores de cosecha y afectar la calidad de los granos. En trigo, las precipitaciones durante etapas críticas pueden comprometer parámetros de calidad comercial, mientras que en arroz resulta fundamental el manejo del agua, el secado y la conservación.
En el caso de la chía y el sésamo, productos orientados a la exportación, la humedad, la limpieza y las condiciones de conservación requieren especial atención debido a las exigencias de calidad e inocuidad de los mercados internacionales. “El riesgo climático no termina en el campo ni con la cosecha. Continúa durante el almacenamiento, la logística y la comercialización. Por eso, en Control Union trabajamos para proteger no solamente la producción, sino también su calidad, su valor comercial y la seguridad de las operaciones financieras que se respaldan en ella”, explicó Canela.
El monitoreo continúa después de la cosecha
La prevención requiere un seguimiento que combine información climática, observación agronómica y controles operativos. Durante el ciclo productivo, es importante monitorear las precipitaciones, la humedad del suelo, el desarrollo de los cultivos, las condiciones fitosanitarias y las proyecciones de rendimiento. Estos indicadores ayudan a identificar posibles dificultades y planificar las labores agrícolas.
Una vez realizada la cosecha, el control debe continuar sobre las condiciones de los productos almacenados. Entre los aspectos que requieren seguimiento se encuentran los niveles de humedad y temperatura, el secado y las condiciones de almacenamiento y conservación, tanto en silos convencionales como en depósitos y sistemas de silo bolsa. “Para la chía y el sésamo, además, resulta importante controlar la limpieza, la segregación de los productos y su protección frente a la humedad, a fin de preservar las condiciones de calidad requeridas para su comercialización”, agregó.
El profesional destacó la importancia de que las empresas conozcan no solo cuánto producen, sino cuánto producto conserva, en qué condiciones se encuentra y qué riesgos podrían afectar su valor comercial. En ese sentido, el control de inventarios y de los movimientos de mercaderías adquiere especial relevancia cuando existen compromisos comerciales o productos que respaldan operaciones de financiamiento. Una variación en la calidad, la disponibilidad o las condiciones logísticas puede repercutir en el valor de las existencias y generar pérdidas económicas. Por ello, la gestión de riesgos no debe limitarse a la producción, sino contemplar también la conservación y el manejo de los productos hasta su comercialización o entrega.
Control Union Paraguay ofrece servicios que abarcan distintas etapas de la cadena agroindustrial, como el monitoreo agrícola, la supervisión de cosecha, las inspecciones de calidad y cantidad, la verificación de existencias y los controles de almacenamiento. Estas tareas permiten realizar un seguimiento de las mercaderías durante la recepción, el almacenamiento, la conservación y el despacho, además de contar con información independiente sobre la existencia, cantidad, identificación y estado de los productos.
Uno de los servicios vinculados con este ámbito es el warrant, “que permite estructurar operaciones de financiamiento respaldadas por mercaderías almacenadas, conforme a los mecanismos de custodia y control establecidos contractualmente y a las condiciones requeridas.
La verificación de las existencias proporciona información relevante para productores, empresas comerciales y entidades financieras que participan en este tipo de operaciones”, explicó el gerente comercial de Garantías.
El control de los productos y de sus movimientos también ayuda a identificar posibles desviaciones y a mantener información actualizada sobre las mercaderías que respaldan compromisos comerciales o financieros. De esta manera, la verificación independiente contribuye a una administración más ordenada de las existencias y a una mejor evaluación de los riesgos asociados.
La trazabilidad, las auditorías, las inspecciones y las verificaciones son otras herramientas que contribuyen a fortalecer el control de la cadena agroindustrial. Permiten respaldar información relacionada con el origen de los productos, sus lotes, la manipulación, los movimientos, los volúmenes, la calidad y la ubicación. Su utilidad radica en pasar de una gestión basada únicamente en información declarada a otra sustentada en evidencias y controles independientes. Esto cobra importancia en operaciones que involucran grandes volúmenes de soja, maíz y trigo, así como en productos como la chía y el sésamo, cuyos mercados requieren especial atención a la calidad, la inocuidad y la trazabilidad.
Las auditorías y las inspecciones permiten evaluar las instalaciones, las condiciones de almacenamiento y el manejo de los productos, además de detectar riesgos y posibles desviaciones. Por su parte, las certificaciones y verificaciones pueden demostrar el cumplimiento de requisitos comerciales, de calidad y sostenibilidad, de acuerdo con los estándares aplicables y el alcance de cada evaluación.
Frente a los posibles efectos de El Niño y a escenarios de variabilidad climática, la recomendación es trabajar sobre tres pilares: prevención, monitoreo y control. Entre las medidas relevantes se encuentran las buenas prácticas de almacenamiento, los controles periódicos de calidad, el seguimiento de inventarios y la verificación independiente de las existencias.
La gestión de riesgos debe contemplar tanto la obtención de una buena cosecha como la conservación, comercialización y, cuando corresponda, utilización de los productos como respaldo para acceder a financiamiento. En ese marco, los servicios de control de existencias y warrant pueden contribuir a la administración de las mercaderías y facilitar alternativas de financiamiento para las empresas que cumplen las condiciones requeridas.




