La carne paraguaya sigue el pulso del mercado global

La evolución reciente del mercado de la carne bovina en Paraguay muestra una fuerte y sostenida transmisión de los precios internacionales hacia el precio del ganado en gancho y, posteriormente, hacia los precios al consumidor final.

La evidencia empírica disponible confirma la existencia de un mecanismo robusto de traslado de precios desde el mercado internacional al mercado doméstico, característico de una economía abierta y tomadora de precios.

El análisis de las variaciones interanuales de precios revela una estrecha evolución conjunta entre el precio implícito de exportación de la carne bovina y los precios al gancho de los distintos tipos de ganado. Esta relación no solo es estadísticamente significativa, sino que se mantiene de manera consistente en el tiempo, reflejando una transmisión efectiva de las señales internacionales hacia el mercado local.

Los datos muestran, además, que dicha transmisión no es meramente proporcional. En los períodos de aumentos significativos del precio implícito de exportación, los precios al gancho tienden a registrar incrementos de mayor magnitud, especialmente durante fases de fuerte expansión de la demanda internacional. Este comportamiento fue especialmente visible durante el ciclo alcista durante el ciclo alcista de 2020–2021 y en el repunte más reciente de 2024–2025, cuando las variaciones interanuales de los precios al gancho superaron de forma sistemática a las del precio implícito de exportación.

Este patrón refleja que, ante shocks positivos de precios internacionales, se intensifica la competencia entre los frigoríficos por asegurarse la oferta de ganado disponible. En un contexto de elevada orientación exportadora y de capacidad instalada relevante, la presión por captar volumen se traslada rápidamente —y en algunos casos de forma amplificada— a los precios pagados al productor. Lejos de reflejar un poder dominante de compra, esta dinámica responde más bien a un mercado integrado y competitivo, en el que los distintos actores buscan aprovechar las oportunidades favorables que ofrece el contexto internacional.

A modo ilustrativo, durante el año 2025, considerado un período de auge de precios internacionales, el precio implícito de exportación aumentó alrededor de 18%, mientras que el precio al gancho de distintos cortes registró incrementos del orden del 26%. Esta diferencia muestra que los cambios de precios internacionales se trasladan con fuerza —e incluso en algunos momentos más que proporcionalmente— al precio que recibe el productor, lo que no es compatible con la idea de que exista una contención deliberada de esos precios.

Desde el punto de vista económico, esta dinámica es coherente con la teoría de transmisión de precios en mercados abiertos y con la Ley del Precio Único. En una economía tomadora de precios internacionales, los shocks externos positivos no solo se transmiten al mercado interno, sino que pueden hacerlo con mayor intensidad cuando existen restricciones relativas de oferta primaria, expectativas de continuidad del ciclo alcista y una competencia activa por insumos clave. En este marco, el precio al gancho actúa como una variable de ajuste endógena que internaliza rápidamente las señales del mercado internacional.

La evidencia también muestra que la transmisión de precios no se limita al eslabón primario, sino que se extiende a lo largo de toda la cadena cárnica, alcanzando a los precios de la carne vacuna al consumidor en el mercado interno. Se observa una elevada co-movilidad Inter temporal entre el precio implícito de exportación, el precio al gancho y la inflación de la carne, tanto en fases alcistas como bajistas del ciclo internacional.

En este sentido, la correlación entre la variación interanual del precio implícito de exportación y la inflación interanual de la carne vacuna en el mercado doméstico alcanza valores cercanos a 0,84, mientras que la correlación entre la variación del precio al gancho y la inflación de la carne se sitúa en torno a 0,79. Estos indicadores confirman que los aumentos y las bajas de los precios internacionales se trasladan de manera significativa y persistente tanto al productor primario como al consumidor final.

Si existiera un ejercicio sistemático de poder de mercado por parte del eslabón industrial, cabría esperar una ruptura en este mecanismo de transmisión, manifestada en una contención artificial de los precios durante los períodos de alza internacional. Sin embargo, la evidencia muestra lo contrario: una transmisión amplia, bidireccional y consistente, característica de mercados abiertos e integrados a las dinámicas globales.

Asimismo, es importante señalar que la evolución de los precios de la carne vacuna al consumidor también responde a factores internos que trascienden al eslabón industrial, como las condiciones climáticas, la disponibilidad de ganado, los costos logísticos, la estructura de comercialización minorista y el comportamiento de la demanda doméstica. Estas variables complementan la explicación de la formación de precios y refuerzan la idea de que el mercado no está controlado de manera unilateral por un solo segmento de la cadena.

En este contexto, la estrecha correlación observada entre los precios internacionales, el precio al gancho y los precios al consumidor no constituye evidencia de prácticas coordinadas, sino una manifestación del elevado grado de integración comercial y productiva de la cadena cárnica paraguaya.

Interpretar esta dinámica como una falla de competencia implicaría desconocer el funcionamiento básico de los mecanismos de transmisión de precios en economías abiertas y altamente orientadas a la exportación.

 

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