Antes de la firma prevista del acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, programada para el 17 de enero en Asunción, surgieron tensiones importantes por las medidas de salvaguarda que Bruselas diseñó para proteger a sus agricultores frente a importaciones de productos del Mercosur.
El canciller paraguayo Rubén Ramírez, cuya nación ejerce la presidencia rotatoria del Mercosur, afirmó que esas salvaguardas no forman parte del tratado histórico alcanzado en Montevideo en diciembre de 2025 y, por ello, no deberían incluirse en el texto final del pacto. Según Ramírez, si se aplican esas cláusulas, sería necesario renegociar el acuerdo completo.
Bruselas introdujo esas medidas para permitir que la UE pueda suspender preferencias arancelarias si las importaciones de productos sensibles (como carne o aves) amenazan seriamente a los agricultores europeos, basadas en umbrales de variaciones de precios y volúmenes que activarían investigaciones y posibles acciones rápidas de protección.
El desacuerdo pone en riesgo el aval definitivo del acuerdo en el Parlamento Europeo, donde la ratificación sigue siendo incierta pese a que los 27 Estados miembros dieron luz verde para la firma. El tratado aún enfrenta fuertes divisiones internas, con varios países y grupos políticos advirtiendo que las salvaguardas son esenciales para equilibrar la competencia entre los agricultores europeos y los productores del Mercosur.
El pacto comercial, uno de los más ambiciosos entre ambos bloques, creará una amplia zona de libre comercio con cerca de 800 millones de consumidores y eliminará la mayoría de los aranceles entre las partes, pero las discrepancias sobre las normas de competencia y protección siguen complicando su entrada en vigor.





