Productores exigen la recuperación del Estero Patiño

El Estero Patiño, uno de los mayores tesoros del Chaco paraguayo, se está desvaneciendo a pasos agigantados bajo un manto de arena transportada por el Pilcomayo, dejando una profunda preocupación e incertidumbre entre los productores. Esta amenaza inminente al ecosistema ha llevado a los ciudadanos a estar en un estado de consternación y temor por el futuro de la zona.

El Dr. Manuel Cardozo, vicepresidente de la regional Tte. Esteban Martínez de la Asociación Rural del Paraguay (ARP), expresó su profunda preocupación ante la situación que están pasando. “Debería de estar bien, sin embargo, hoy me siento realmente triste”, comenzó diciendo.

 

El Estero Patiño, testigo de la historia de muchas generaciones, está desapareciendo bajo un manto de arena transportado por el río Pilcomayo. Esta pérdida representa una amenaza cada vez mayor para la vida de muchas comunidades, afectando a miles de personas que dependen de esta zona para sus actividades productivas y comerciales.

Cardozo reveló que las aguas están corriendo hacia el norte a través del canal Toro Mocho que inicialmente era pequeño, pero ha ido aumentando su profundidad, no por el agua, sino de forma artificial. Actualmente, se está llevando casi el 70% del caudal, “hacia Estero Patiño está viniendo, pero es muy poco, le falta más volumen”, agregó.

Argentina y Paraguay comparten aguas por igual, con un 50% cada uno. Sin embargo, nuestro país solo puede aprovechar una fracción de ese porcentaje, es decir, 25% aproximadamente. Esta situación se repite en Toro Mocho y Estero Patiño, donde el canal Toro Mocho recibe entre el 75 a 80% de los caudales de agua, debido a su ampliación. En cambio, el Estero Patiño se ve afectado por la escasez de agua, ya que recibe solo apenas entre el 20 a 25% del total. Esta situación ha provocado un agotamiento lento del recurso hídrico.

Cardozo indicó que para mayor circulación hacia el sur (Estero Patiño) se debe llevar a cabo limpiezas en la continuación del canal Brizuela y en los paleocauces naturales que están en la propiedad de un productor de la zona, que ya autorizó los trabajos, sin embargo, la falta de voluntad política dificulta este proceso.

Tras una reunión con las autoridades locales, los propietarios de la zona quedaron desconcertados por la falta de acción concreta respecto a los trabajos prometidos. Cuando solicitaron el proyecto para el manejo del agua, no obtuvieron respuesta alguna, provocando la frustración de los ganaderos afectados.

A pesar de los fondos recaudados con el objetivo de restaurar el río Pilcomayo, todavía no hay respuestas por parte de las autoridades competentes. Esta situación ha inducido a una profunda tristeza entre aquellos que desean ver el río restaurado.  El productor detalló que la situación había estado bajo control hasta llegar a Fortín General Díaz. Sin embargo, la pandemia había imposibilitado la realización de reuniones informativas, lo que dio lugar a una revisión aérea particular, con la ayuda de la fotografía satelital, a fin de visualizar el estado de la zona.

En cuanto al papel de la ARP, explicó que no es hacer proyectos, sino lograr que se ejecuten los trabajos mencionados en el presupuesto. «Sentimos un gran dolor al tener que seguir de esta manera. Conseguimos un presupuesto de 10 millones de dólares para cada periodo, el cual podemos usar anualmente o bianual, es decir, si no se usa en un año, se puede usar en el siguiente. Esto nos permite tener un presupuesto mínimo y máximo», detalló.

El Ing. Francisco Brusquetti, productor de la zona, aseguró que la pendiente desde General Diaz hacia el Estero Patiño es mayor de lo que se creía inicialmente. De acuerdo con estudios realizados, la pendiente es de 46 metros, lo que podría convertirse en una gran oportunidad para la zona.

Los esfuerzos realizados para limpiar una zona con el fin de que el agua llegue a Estero Patiño, no dieron el resultado esperado. En lugar de llegar al destino deseado, el agua fue hacia Toro Mocho.

“Esta situación lamentablemente ya había sucedido en el 2012, causando la inundación de parte de la ruta General Díaz y dejando a varias comunidades aisladas”, recordó.

Brusquetti dijo que una nueva inundación traería grandes problemas para todos. «Cuando el agua llega a zonas no preparadas se secan las pasturas, se inundan las casas y se presentan otros inconvenientes».

Finalmente, agregó que es hora de exigir que el agua fluya por donde debe, “esta situación requiere un movimiento para mantener el control del caudal”, concluyó Brusquetti.

 

 

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