El gobernador de Texas, Greg Abbott, declaró estado de emergencia y desastre en todos los condados del estado ante el avance del gusano barrenador del ganado, una plaga altamente destructiva que se está propagando desde México y que podría poner en riesgo la sanidad animal, la vida silvestre y la industria ganadera texana si llega a cruzar la frontera.
Aunque aún no se han detectado casos activos en Texas (EE. UU.), las autoridades actuaron preventivamente para fortalecer controles sanitarios, vigilancia y coordinación con el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), y movilizar recursos destinados a evitar que la plaga se establezca en el estado.
Abbott advirtió que no esperará a que el daño sea visible para proteger a los rancheros y la economía local, destacando que una infestación podría causar pérdidas multimillonarias en la ganadería si no se controla a tiempo.
La medida subraya la urgencia de cooperación técnica entre México y Estados Unidos para frenar el avance de esta amenaza sanitaria.




