La creciente frustración entre agricultores y ganaderos europeos se traduce en voces que denuncian una profunda crisis estructural en el sector agrícola y advierten sobre los efectos del nuevo acuerdo comercial entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur.
Tomás, un ganadero de 40 años entrevistado recientemente, expresó su descontento con las exigencias burocráticas y las normativas comunitarias, que según él dificultan la actividad productiva del campo en comparación con la competencia extranjera. “Europa nos trata como tontos, tenemos que estar dos horas todos los días leyendo papeleo”, afirmó, subrayando la carga administrativa que afrontan los pequeños y medianos productores para cumplir con la Política Agraria Común y las estrictas reglas medioambientales y sanitarias del bloque europeo.
Para este productor, la actual regulación no solo incrementa los costes de producción, sino que también deja un campo europeo en desventaja frente a productos importados que, en su opinión, no están sujetos a los mismos estándares. Tomás lamentó que muchos colegas ya no puedan sostener sus explotaciones y advirtió que la situación podría desencadenar una crisis profunda en el sector si no se revisan las reglas y se acompaña a los productores en la transición.
Posición desde el Mercosur
En contraste con las críticas europeas, desde el Mercosur se destaca una lectura más optimista del acuerdo comercial con la UE. Líderes y asociaciones del bloque sudamericano, integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, señalan que el entendimiento representa un hito histórico capaz de estimular el comercio y generar previsibilidad para las exportaciones, especialmente en el sector agroindustrial.
La ratificación del acuerdo, tras casi 25 años de negociaciones, y su eventual firma en Asunción —prevista para el sábado 17 de enero— reflejan el compromiso de ambos bloques de avanzar hacia la conformación de una de las zonas de libre comercio más relevantes del mundo, por su magnitud poblacional y su peso en el producto interno bruto global.
Debate global: beneficios económicos frente a preocupación de productores
El pacto entre la UE y el Mercosur ha generado un intenso debate internacional. Mientras exportadores sudamericanos y gobiernos del Mercosur lo consideran una herramienta para impulsar el comercio y fortalecer vínculos estratégicos, numerosos sectores agrícolas europeos han respondido con protestas, advirtiendo sobre una competencia que no sería equilibrada ni justa para los productores locales.
Organizaciones agrarias en países europeos exigen salvaguardias más estrictas y reciprocidad en normas sanitarias y medioambientales, argumentando que sin estas garantías el acuerdo podría perjudicar la viabilidad de miles de explotaciones rurales.
Contexto
El acuerdo comercial entre la UE y el Mercosur, pendiente de ratificación final, propone eliminar progresivamente barreras arancelarias entre las partes, abriendo nuevos flujos de comercio en bienes agrícolas e industriales tras décadas de negociaciones.





