La reaparición de brotes de fiebre aftosa en múltiples regiones del mundo, incluyendo áreas que habían estado libres de la enfermedad por décadas, ha generado preocupación entre autoridades sanitarias y organizaciones internacionales.
La enfermedad altamente contagiosa que afecta al ganado ha sido reportada en más de 15 países de África, Asia y Europa este año, impulsando la importancia de contar con herramientas de respuesta rápidas y efectivas.
Expertos y entidades vinculadas a la sanidad animal subrayan que fortalecer los bancos de antígenos y vacunas es clave para responder ante emergencias sanitarias, permitiendo una producción acelerada de vacunas y una reacción oportuna frente a nuevos brotes. Estos bancos actúan como reservas estratégicas que facilitan el acceso rápido a las materias primas necesarias para formular vacunas potentes en plazos reducidos.
La expansión global de la fiebre aftosa no solo representa un riesgo sanitario para los rebaños, sino también una amenaza económica para la industria ganadera y las exportaciones, por lo que la coordinación internacional y la preparación anticipada son cada vez más prioritarias.





